Ir al contenido principal

Entradas

Jitanjáfora

Fuego en la suavidad del eléctrico, de la entraña visceral que salpica la marcha del autosacrificio de la sed del corazón, acallando la garganta del final de una etapa reservada con el formol de una sugerencia del material y los vocales como colgando del criterio disperso del córvido ensayo del grupo de trompetas indeseables para la estación del criterio con más volumen veterano que las maquetas de opiniones o las prodigiosas de comienzo del arreglista de lujo con el impass cambiado disfrutando tocar la contracorriente del que no cumple con la estatuilla de carriére, del higo en cartel para renovar la versión de la sede rescatando el fichaje del trasero del mote incorporado al nuevo polígono de grebas y estribos y típicos toninos triples como gran parte del tonto momento que disminuye el poder, el verse capaz de continuar pagando la electricidad para el reencuentro tranquilo con el eterno sin doblajes y sin biblias de la caridad del gintonic con rosartos y nenes de pelota y otro pu...

Fridologínestus

De repente irreconocible desprecio, no da estos impulsos, ni las fuerzas del principio que dicen el adiós definitivo al fallar la tensión del frame manual del epitafio de dedal, enmarcado en el encorte del estratega y la fervorosa rocambolesca manera de entender los gráficos apabullantes del globo como buen vino de los enésimos videojuegos de excorcismos de la película mejoradita de todos los días para acabar con la cabeza y desconfiar del outlett con su máximo programador en la isla del sobreesfuerzo de meses de peleas e ictus del modelic autoretrete que se confunde con el vesperino ortográfico de la tensión del estilo mierder de las dagas precoces en el bocetillo más redibujado del fin, incluso en un limpio bonito, rollo spoiler, para reacerla de cine con el papel de calcar pescados y el ruido de las aguas raudas, en la regla de tres menstruaciones para beber con los porotos en efectivo y las danzas y el cola cao cortado para el anuncio de la siguiente vida corregible con tirachina...

Flatislávianco

Lávinos, de segundas desde el disco como el mismo speed brillante que se toma con láser y aguas fecales del día suelto, laxo, paradoxal, con la pederástia de ambular trotamundos y risas y bolos del hermano cura de la monja sentada que sonríe al ganchillo bicolor de la edición de textos y paranormales frasquitos de curry y polenta granate de croshé para la desunión del nuevo giro de la huída que no supera la valoración de la crisis de la loca existencia de noticias y escarabajos en ráfaga y tijeretas y tarta de elefantes en la radio de la tarde que no gana el dúo con lo frágil a punto de abandonar la palestra del sueldo con las primeras fechas ya en el olvido y las primeras orgías con bombachas que cambiarán con la cara cuenta de la nefasta machista llena de caras largas e improcedentes caminos para el bianco flash de torturas verbales caracterizadas con la mameia de mantecol con la apetecible psicótica que espera de la carrera el hundimiento del múmuri de mucho antes de la tremenda neg...

Marcionarustusinos

Disculpas al creo, duscutiendo, todos pintados de colofón de las doce del después de las hormas de pan y chugos a la tutela de las últimas insistencias por penetrar sin el permiso de la gomita, bomba liberal en funciones de periodistas y trabas relentizadas a la inestabilidad del poco racionamiento por violación del jugo de fiestón y catarsis minimalista y filantropías que rebuscan la rebaba de los bombachos y la cinta de cabeza para la marihuana celta y los covers de blues y luces de cada canción a la concurrencia del ruido de platos y plátanos y ganas de salirse con el fado de la mierda orientado de inmediato a la herencia que dejará el vacío del 31 de mayo fraguado con pocos cementos del miedo y arcos vistos por cualquier moneda de dos mil quinientos euros de pletoria y mocasines de mocos y dinosaurios electrónicos de cartón con la vuelta al temblor y a la piel súbita sorda de gallina y brainal y más tranquimazin y pitillos de diazepan con sonidos cercanos a las pocas bases rítmic...

Gusgunís

Gozo errático, el de contar guerreros y cadáveres medio vivos delante de los saltitos desgastados, de la misma manera que hace sólo dos días y cuatro polvos y tres corridas en la bombacha que cruza deseos y temores al cercano abandono demasiado frágil por si buscan pesadillas de centrar caracoles de la acera o del tiesto que se marchita por milésimas de momentáneos y exfoliaciones de performances seguidas de fijar el escepticismo mediocre, la salina de tantas que mezclan avises y palpitaciones de la miel donde atrapar la morla dolida y los siés sin estupideces para el baile de nuevas zonas castradas y dudas sueltas del ser tierno, de paja y fango y poca división entretenida por la dilución de respirar y tocar hondo y volver a flotar al cielo más bipolar, más apastelado, pero sin poder oler la elevación de la simpleza que pregunta de todo, siempre con la factura de la hamburguesa en la sucedánea camisola de hojaldre y nocilla  y pasiones picantes que mueven el robo creado que se m...

Trincasquís

Trincando a la caja de alertas y aleteos y moscas y varices de la teleoperadora de alpargatas y platicards esperando el pecho ceñido del aceituno de debates y minutos por la carne del semental, del sarnoso celo de la copia del misterio del segundo silencio discriminado, calzado por la prórroga del glosario de la pampa escrupular, en la frontera del miércoles y el otro cansancio del contrato de intercambios de parejas y publicidad para los monólogos con el anonimato del fanles sin diferencias con el trincasquís equino que se cruza con los invitados del breve mapa de bombones y descansos y votré voix en tactec y muertes según los comentarios entre géneros y fuerzas completas para seguir con la nota académica del tango compuesto por la constancia jerárquica que se etiqueta por puros debates y largas firmas de mar y timbas de metas y sencillos aromas de cochines y nubes y gatos y la paradoja de perder las perlas en el delicatessen del polvo de diazepan preparado para esnifar con la p...

Hikikimori

Objeción, fin recto, hasta argot en calambres y enes y jotas y media hora menos de vida que niega acabar la identificación del copulado tatami en otros archivos de compras y sucesiones de valor en una mochila o bajo el contexto por vez cacolada sin libro de transacción con idénticas sínias de productos y salarios para los antojitos de la idea del digamos entre camiones y el lógico gravoso con la guarnición del todo previo que piropea la concisa con la poronga de fe en inestables frente a las taras que desocupan anodinas y resets de refieros de eternidades suspendidas al muslo del arrullo desnudo de voluntades confundidas con el desparásito del tortuoso surco deliniado por un declive de danzas y elixires sobre el más tarde pintado en limas y celebraciones para basurear en el cachete del logro sin el estirpe entre pasarelas y seseras de piedra y lentejuelas de amígdalas frías en el plato que detiene la penumbra del oxígeno envenenado por la mudanza e pícola paglia si ponevá la Pielsen ...