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Caubarrerre geen antwoord

Esta pluviéndo por el sexto timbal de arroz con costras de letras de una tarde que yo te leo y se nota en la tibieza de una gota y otra sobre el mantel y solo con el loco esfuerzo de un diente el cielo y el plantel entero de taekwondo de Marash hacen crunc como un pan chapata y entrá en esto de pensar en las llamadas que no contesta el Coronel Caubarrere y pensaba en no hablar más con ninguna de tus edades le dijo y ni con los brazos abiertos ni nada en este planeta ni más respuestas ni con las nubes y otras nietas del cerebro que la soledad esfuerza este texto en este laboratorio de encefalograma de algo que esta en búsqueda, de que puedo hablar si su voz del otro lado no mira y nada sigue por su curva, ni su caída de la torre de los homenajes ni su vuelo a la meseta ni hablar de su silencio cualquiera ocupándose entonces de otras ovejas y tractores y otros monos de esta pecera que no contesta esta aleta esta escafandra este llamado en otro mundo ahora reservado para la relojería y sus felinos, relojes de amor de chauchas de papeles de luces genitales de risas esperando su baile oriental su danza del cementerio de pollos su pasión por el relato. No puedo escribir esto, la total de jugadas relatadas en una frase, hay borrones hay otros apuntes causados por otra literatura, Max 3 de guillette y el espejo extrañan esa chispa en los accesos que casi nunca recuerdo, por lo general no se como sigue, sólo se que no contesta que no traduce mi soneto de estas palabras mojadas, no encuentra el tono la tibieza para contestar, crece una planta de perejil en una oreja del dueño del cine el Sr Ripoll mientras cuenta algo, extraño su risa de bombero, casi sin tiempo lo oigo subir, salen a trotar las risas, los corazones ruedan por el empedrado, volvemos a las primeros muebles franceses y los encajes detienen un susurro que baila en calzoncillo, no hay palabras.

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