Entré, zurro zurdo, pero cuando es que chau, el listo olvido de vos de mi turro cocotte en construcción, de invites y medioevos y conchudos pensamientos en garompa garpa para voltear y anduvir chanchamente después modula el orto de rabanitos y chocototras por encargo que no la comparten, la garchan ellos, la chupan, se la beben para nacer lentamente del pegar y copiar y repetir la fiaca olmeca, la baba de abajo, vieja, blanca, a la altura de la loma de tripa feng shui, que dejé de vivir explicaciones de cada vez que la toca en ella y algo falla, igual la euritmia vestida como si después viniera el sexo, u otro cocotte reina pidiéndome turro y luego el pico que me entrega para recordarme que soy basura envuelta en cotillon de aniversario sauvage, quiero decir que ya no me dedica por conocidos y desconocidos de papel; esas horas si, vale, ok, y luego que llega de la manopla otro plan descompuesto de rabia y dice de hablar del zumo de semen y finge que ya le entrará otro cumpleaños imaginario para otro juguete de verga de plástico amante de los makis y de los años en azul con la maleta sin hacer y la exex, la del turno de mañana incapaz de ser otro blanco para fusilar y culpar a la sociedad de algo que no soportaré si me da la mano y me recoge para saciarme el horoscopo junto con cada musa mústia y me dice que no podre embarazar al destino, y que moriré antes de encontrarla a las habituales pastillas inimitables, de espaldas, con el ayer y el resto que separa muy agotado la muchacha, la adicción en no creer, la cuenta de la diferencia de lo que fueron ilusiones que dejaron de funcionar perdiendo intensidad y magia y chances de hervor, de coña, dámela para no coincidir nunca con ella y que ataque tu olor a dicho colocado.
Entré, zurro zurdo, pero cuando es que chau, el listo olvido de vos de mi turro cocotte en construcción, de invites y medioevos y conchudos pensamientos en garompa garpa para voltear y anduvir chanchamente después modula el orto de rabanitos y chocototras por encargo que no la comparten, la garchan ellos, la chupan, se la beben para nacer lentamente del pegar y copiar y repetir la fiaca olmeca, la baba de abajo, vieja, blanca, a la altura de la loma de tripa feng shui, que dejé de vivir explicaciones de cada vez que la toca en ella y algo falla, igual la euritmia vestida como si después viniera el sexo, u otro cocotte reina pidiéndome turro y luego el pico que me entrega para recordarme que soy basura envuelta en cotillon de aniversario sauvage, quiero decir que ya no me dedica por conocidos y desconocidos de papel; esas horas si, vale, ok, y luego que llega de la manopla otro plan descompuesto de rabia y dice de hablar del zumo de semen y finge que ya le entrará otro cumpleaños imaginario para otro juguete de verga de plástico amante de los makis y de los años en azul con la maleta sin hacer y la exex, la del turno de mañana incapaz de ser otro blanco para fusilar y culpar a la sociedad de algo que no soportaré si me da la mano y me recoge para saciarme el horoscopo junto con cada musa mústia y me dice que no podre embarazar al destino, y que moriré antes de encontrarla a las habituales pastillas inimitables, de espaldas, con el ayer y el resto que separa muy agotado la muchacha, la adicción en no creer, la cuenta de la diferencia de lo que fueron ilusiones que dejaron de funcionar perdiendo intensidad y magia y chances de hervor, de coña, dámela para no coincidir nunca con ella y que ataque tu olor a dicho colocado.
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