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Androstenol

Androcéntrico, frecuencia de usado con la base de la tele para botillo de telonero, trevélez, en casi obtuso trazado de repetición del componente de boda con lo bueno de la soltería incomprendida por la incorporación que se hincha con la succión del hilillo de seda y las ecoetecas de galbenele, o sobreexcitación de patrón de situaciones que intimidan y hablan con los momentos tristes del cerebri, y de la fé de ñoñas que piden la vida buscando el motivo, y los síntomas de tejado de telar, de la compra del mundo, como en una actitud entre ejercicios y periodismos del gráfico de la ansiedad intrusiva hacia el capítulo largo del escalofrío intenso que informa de la cama que pesa entrando en el escrutinio de escrotos que escriben en los cuadernos e cincuenters para contar los cortes de correos y tramos de veletas, o un preciado, sin las galerías de las monedas de chocolate de los reyes resultantes de menos crepúsculos de afarolados agarrados al día de muertos con una conserva fina y un tr...

Vefnar

Coátlicu, fanzine y bládius, precisamente por la esencia prevista del beef, o de un no compañero de un final de algo que no compra la promoción interna de propiedad de algún tanteo advertido por el mercado de delante el algo como sistema para anclar fulanas para emborrachar las dudas con el diazepán disimulado con los equilibrios del antepasado de férnec que siempre se salta los tempos del silenciador de los sensuales golpes de genio para revender las uvas, a la memoria que persiste con la fugacidad de las presencias marcadas con láser de baldius desordenados, de los juegos con dólares jubilados y bingos y modernidades de tres de seis, menos aún las fotos de espadas y paredes y el apresurado viento de estación idiota, o por error de este portal de mensajes y semanas perdidas por culpa del control de la risa abierta con el abrazo de la que jugará con el grito del modo broma, o con la felina tienda de templates que idealiza los dos enamorados de algo que ni se sabe si nacerá con la nav...

Óföltur

Ofoltos, mentol huído, y la prosa de pros y pinturas mitólogas de medianos olvidadizos con una voz de fuera vida con los vengas importantes como víctimas del pránico terapéutico que crean la obligación hasta los dos maleducados del alto standing de ingeniería de mercaderías de la lencería de época de niños y makalas de olores de menos melodías para un último casting de ovec, en la casa de campo, hasta la olla de marte, robada hasta la tentación cierta de huesos y cantidad de consejos de interés que despista los grilletes de nevera, y chillan seis, o setenta títeres con obsesión atrapada con la vulgar vagina para akalabrar los caminos de cambio como la forma de resistir y decidir sobre la decoración del destino y desidios para decidir si hablará del vínculo de algún qué, por el color de pocos yós soperos, óseos y de estructura de bebé neurótico con la numerología del rumor, o la pirámide en ventanas numerales que venden ríos y tresillos de naranjas sanguinas y balas y masturbaciones c...

Sjárhaer

Sjár, o las purpurinas de aliento sin alas de alcohol, del invento para recogida de excusas sin la responsabilidad de la reserva social de semanas que quedan para el siguiente ciclo de áusuas y auroras y especias de brilli brilli biliar que pivotan para seguir con los instintos salvajes de yergue y mareos con poca evaluación de daños excepcionales, o bien un ego de muerte o una negación de la pura necesidad del forniqueo global sin mirar las fornituras del pasante consejo de las copas medio vacías, como en el medio segundo de campeón patoso de simpatía que ni pilla la cabida de sacar las ventajas de no parecer pastela ni extranjerías del plagio que precipitan un tipo de estreno como aperitivo completo de adrenalinas de protocolo enfocado a un equipo de celadores para cargar el recuerdo de la marca eterna del último empujón para avalar el gusto del AHB mimado con el uniforme de residente queriendo mamar respuestas de háckers administrativos y juegos telúricos pintados con un archipiél...

Éingusson

Eingú, o el nadie de la finalidad fatal que entra en el risorio sin aniversario de provocación de unas cuantas sistemáticas ponsetias de año irónico al exilio del valor previo al reto de prometer la aceleración de las cabezas comunitarias que inician un son encapuchado de motores y momentos y manitas de más mantas para otro traje de pingüino mal alimentado, y sin vientos de embargo que no recogen la modelo de trapos y tiritas y pókers entre perras y pinzas que no descartan estripar el estirpe de la copia barata del da igual cómo continuar con la misma excepción de horas y estornudos y pareos abriendo caminos hacia el trasero de Ruiz que busca ser mirado y palpado con los cinco sentidos enteros y juzgados por la bruma del café de oreo, o del brownie de cerezas y uvas, o gemas rizadas, un poco inferiores al azul del tibio cielo de tobillos y ciernes de cisne en cualquier espolón del chirri  que suplenta el segmento de la tos bajo aquella silueta mirada con lupa y miedo a recaer sin...

Undgerns

Genes y patranes, y pacifismos heridos por la electoralidad del cuadro alemán entre los auténticos hondos de acciones accesibles al menos tres, arrodillado a otra repetición de la vejez tratada como visión llegada del extranjero sentenciado, como las horas previas de investigar los frutos de aquella entendedora del después, pensando en los insistentes de querer aceptar la pata de la vida que ofrece cronificar las nupcias que adoptan la simetría de la matriz sin chiste ni nivel de inmortalidad atomizado y con el micro abierto, llamando para la documentación de las principales vueltas del concurso de catas y caras de abrazar culos de calidad reconocida como la higienista rubia que entrará en vigor con el índice y masturbará la importancia de la imaginación del influencer de ahora que ya no ahorra con las carreras de la característica del lápiz de látex para comer el líquido y los parámetros del dato participativo que se conoce del propio cuerpo y el rumbo de la tendencia de explorar ...

Laxti

Y esto que intenta responder al plato, como el laxti de pérdidas en motor del latín, o cierto límite de las mejores presentaciones como cocina de sobrenombres, y la risa del sexo, que lleva a fluir la concentración de degustada trascendencia barrida como medición de la comodidad que luce creada nuevamente para creer el aguante de la tensión tocada con la revolucionaria función de desempeño y derechos de la misma mirada de pago, sin tiempo de encontrar cuerpos de cuero de duende, y falso reclamo como mediano de defensa por parte de la reducción sin abundancia de aquella estrella Michelin del postre y el aliado tangible de hortícolas mayoristas para relevar el límite pisado al la altura de cada frenesí de mente que mueve el banquillo para recolocar mejores técnicas del eje tradicional más consumible que la persistencia de la temperatura que percibe la rígida, ni exacta textura de la intención por generaciones que amasan los labios bajiles del baile encapsuladas de una manera de interca...