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Biromes y servilletas

Frisón, todo Moscú, el otro adelantando la correa, las zarevnas emperifolladas de grasa terina, compactas mezclas diferentes de sangres adelantadas, morfinas, barcos, nodrizas crépitas de dos mujik, vaselina a pan, viagra, aceite de arándanos secos, y botas de tafilete entolados por tupidos y negros bosques tupines solo a veces como hollines a máquinas y mesas y juguetes de crío rozando la corbata despectiva, soñolienta, a oscuras de humedades y voces de rinoceronte amargo a la hora de la fangada fatiga, de los gramos de la mala suerte como otros hijos no muy seguros en manos del yo que sé de diputación inocente, callada, juan marsé, y por si fuera mamá tuteada por la escenita del baño ronroneado; el cuchillo fuerte y compacto de cada piso, de cada bombacha limpia o recién usada de la vecinita en el aparador de Montevideo sin camelos ni bebelos la nutell ni el nesquik en polvo que sopla estúpidamente la vuelta hacia atrás dejando el bolsillo en el dormitorio de la nada de aquellos musl...

Zero compromiú

No es de extrañar aunque al referirnos a tiempos pretéritos salgan otras cosas; perfumes, mezclas sin despistar delirios al acento de la cocina, laurel, romero, tomillo en oriente, vainilla, azúcar de vainilla, pulpas de aniz, azafrán, raz, harissa, colombo en más o menos proporción al boulevard origami semillas, hojas, metabolismo, trucos para incrementar el hambre, el poder sexual, otros aspectos inmediatos, contractura fetal con botas de ante y fragancias enfermizas de luz con pezones tiesos en el vagon privado del ser caballerizo si nota final, transportes contra la butaca a primeras horas de la personificación de algo susurrado, entradicho por el objetivo de la eos digital de cada ruleta, de cada pared abreviada hasta las once y media sobre estos tiempos barrocos de crisis y vacas voladoras, empates, zero compromiú a las siete de la tarde entre risas y coños compromisos locos por apagar la radio de washington y dejar a Obama a Escocia sin esperar el primer congreso y traspasos de ...

Por barco

Litástasis en la punta del aire o doctor espectral de ojitos diferentes en un diario crítico de quien sabe o quien pregunta la hora de la semana pasada por barco o la nina larga del olvido, naturalmente un poco modificada más grande que la zeta papizota, bode, cada valle por barco en cada posición oral, calboa, cita de cartas y entremeses con su gorro de dormir artículos ingleses de ambas maneras, la mayor parte plácidos cánticos y letras escarlatas en cada sitio y devociones, lapsus en rama, popitos, nalgas envenenadas de satín puro, rojo, devorado, envenenado, frío paisaje, reposo, parece pensar en algo único lejos de los hombros hondos y caídos, en marcha inevitable, soluble, al contrario, en ella nervios y cultos de quinientas libras de las antiguas voces y mondiolas de semen con signos de impaciencia y dietas en grasa y enormes carteles que tampoco salen como a las veces y voces y vuces y bucles despedidos por muy paradójica, por barco gordo sin vela, godino sin rumbo; sin, sin, s...

Paredón y después

La conversación empieza abruptadamente, ella fuma después, sin límites sobre el velo contrario de frecuentes ahogos y toses, barras libres, con una libertad transcrita en calentones prematuros, con peaje hacia el juguete rabioso que agradece en la primera edición al biga progenitor, enorme cuadrado del trabajo caído del total del villano a olvidar muy en serio por cada parecer mindis por lógica como un torrentede platinos y brumeles de sofocos galopantes bajo tutelas menopáusicas, intoxicadas, servantes, conocidas, dueñas de famosas reabiertas después del primer adonis eléctrico y paredones y crisis, alertas descoordinadas, para escoger la crisis del no decir e ignorar paredones, y despuyés escenitas del miedo escénico de la muestra central en crisis acordada, desgastada por vía marítima del paredón raso, elevado en el sector descendente en los piensos y precios de piensos y derivados en imágenes por la patronal menor al 3% de la gran cita Obama McCain del candidato como vendaval defi...

Montevideo 31 de enero de 2009

Veladas paquetas saludan merenjenas y milanesas de pies a cabeza y rancho, se va márquez de voces filipinas por tiendas y boliches desde chicos y cojos jorobados del telecataplum hacia el porqué de la abisima torpe sin andar con turismos tempranitos de parientas y barrios de pesos y techos de profesiones y fiolos gordos y muertos de hambre solamente con nutell, ni quiero saberlo, notregale vitaminizado que no engorda en tujo, manteca, ajo, perejil bien pasadito por cada pensamiento persiana, el reservado que no se acuerda de lo más sencillo, como se ve, el plomo que vemos del misterio, del tiempo aquél anteañero, antequerano por el peso de imágenes sin saber hacia dónde ni cuando hay que pedir la nómina adecuada o la comida con los años de calabaza y choco sans adieu y coco de mazapán de cada interior periodístico, foto de agosto, severamente grapada en segundos restantesy deseos de cartas fictic, por ninguna parte de la maison de sus contundentes ilusorias primeras en advertir lo cual...

Hasta ayer

Hasta ayer eran serpientes y novelas finalistas de premios Lawrance que empezaban a sorprender a Turning y los especulistas como figuras humanas, oscuras, verdes, cyan, un docente certero, una crítica, un delirio, un verdadero hilo fotográfico de archivo y tamaño aleatorios, al sur de ese punto bajando lo que sea y no sale ni se mete entero, lluvioso, lubricado en el manos libres o en cualquier futuro que mira de reojo atento a la jugarreta con unos cuantos lingotes y procesos de fragmentos al trabajar abrazado sin conexión y sin volubles leídos del abate, pared a gatas, impostura abreviada o pototó para los amigos capitalistas por el periódico il píccolo sin serenatas malentendidas y frustrantes como un ser amasijado de blandos senos viriles hiperconsumistas, y nenos con todo un sujeto unitario forzosamente volcado a devolver la espada de dos toreos, una especie de cante hondo, relativamente misógino a medio camino del océano polar sin mucho sabor de dudas y gentes entreabiertas de pi...

Minoestroesme

Bulle, teclea las noches después de ángeles y demonios para el fondo del ser; una galería que no desiste de la novela en medio del silencio obsoleto, conceptual, incívilo, pianista, retratista, frenéticamente estresado de testimonios menores y chasquidos de la unidad clandestina o del cristo de la pasión de sinopsis a las calles de la verdad desde las alturas del amante atado del mal gusto para voces que bajan a querer decir andanzas bajo la luz del grifo y cacahuetes hablando con todo tipo de pastillas y estancias por el hilo del colchon ahumado del cumparsín, de dos alrededor firmamente cerradas, clavadas de capa, por encima del pijama asimétrico, todavía sin decir los neones anegados de deseo, de tejos presentes escritos sin prisas ni amores pendejos, pasines, cueros caídos, caras, relatos íntimos clásicos para la cena y factotum del a posteriori de los postres y bananas y manzanas buscando Venice y todos los ismos mismamente con un ceirto grado de ansiedad, pequeñísimo pensamiento ...