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Duerno

Duré, edernó, y o sea, traiga, haga el auge como papotas y protestas sin holgar a bocadillo en manteca de tabaco confitada, y delicatessen de piedra negra, más carcelera que el cuchitril del sentir, en mirillas de humus, de daikiri fresco e inguinal tragando hambre para nada, para el tiempo sin colomejos silbando como un pescador mortal o largas colas para verla arcaica del siguiente agosto, del tiovivo a la nave, a la traga overdue y congelar el nido de golosinas con jardines y huertos verticales, y la maraña de cañas hedonistas y la apnea al pie de la cama, en la caterva giralda comiquita de migajas y el destino con la duda del superarte de desnivel sobnoliento, o igual cada minuto de seguridad que de repente dudá de si hay inseguridades dormitadas en la dedicatoria guerrera, arrecha ironía muerta con el autoestima, y el balbuceo que llora pegado a cada razón que no pasa de acá, de la picona de la calle, de mí mientras me usás como querés sin la contaminación de la posdata reciclada ...

Sicalipsis

El aislo no se vende, logra un asiento alrededor del fuego, del futé, sencillo peatón viendo como pasan mentiras y se me comen poco a poco pensando que es avestruz en el agujero de la agonía constante capaz de dar el silbido del viento a la imaginación que no concuerda con el tronco efímero, seco, barruntando trasluz una distinta tez blanca y la sopa de pollo como segundo macuto para enderezar el acunado caliente, concluido, confuso en el da igual, en el sicalipsis de mi calle siempre de recuerdos de papel y latas y diazepanes ténues con traje de cola con letra triste y desnuda encima de una barra llena de cosas y parajes y rones y al run run de tantas combas de candil y alba pacata agridulce desde abajo, desde el segundo plano de los labios y al final el caramelo que no llegá para mirar al aire y agarrar fuerzas para el temprano y las margaritas en un guárdame un sitio en la larga lista para definir alguna perla en el tahúr doble; demasiadas gogós de jengibre y luces que aprisionan el...

Cetina

Cerina de postura de cetáceos y ebedés y fideicomisos que embarazan la emulsión de cambios de orgasmos y que esperar lo cierto, del corazon gastado en segundas y señales de ánsias sin excepción y más, llena el tiempo de testosterona y la guardá para cambiar los treinta siglos de monólogos que parecen miradas de cetina de vaca en una relación que todo dependerá de la irrealidad, de la agonía del lapsus; el punto, acá, cerca de cuatro buenísimas copias barateras de secretitos que se cruzan solteros, para no tener que sentir las máscaras críticas preguntando oro y teresos por la calle y puertos que alguna vez suenan a vacío chulangas y sólo entonces limpiará mi cetina de semental al satín, mayormente significante de la corazonada nueva de nerlá y el pintalabio de dalá, trasí y fondos de cocina guatequé con vistas a la casa de jugos hermanitos, en ese ir que llega en ascensores con cuesta sirena suelta y maneras creadas por seguir creyendo en el cansino después de la humedad que fuerza la ...

Marasmo

Nutré, cada caquexia adiposa para pensar como un susurro que sacía estas hipócritas necesidades y el acaso recordatorio que pedías para el sustento de endorfinas y doblones de anchas caderas, y euraskas a la crema de los triutos de paño y luciérnagas con permura y marasmo con el mejor epitafio líquido, en el bus de cartago llena de vuelves y vulvas que calan deslizarlos por entre el olor a dulce por encargo, y el plastigel ademdum goleor y el amén que creo no poder coculat como enfermedad entera de errores que no se toleran a traspelo cateado hacia el carnero friíto, con la más segura muda de luces y fortezas con fórceps para verse plena por coger sin sonrisas ni ciertas de tarot con prisa para despertar en este puñito de bites y diritías bajo la etiqueta de vomitar corrosivos tetrabricks o carreras contra el tiempo que exprime la mitad alegre de capirotes magentas manga larga y confección del luego títere de la emoción libre que toma la apuesta, una que aguarde a tres centímetros de l...

Figle

Fíglose desglosar, el sarno del puente y olores de palabras que se fueron por el refino capaz de acá, del embarrar la imaginación con olvidada basura del paisaje de la reina que la mamama con el figle de salud puntual en una estación de servicio de chantilly y amagos de la otra parte del perro distendido del millón de apetencias y efebos juristas paranoides del estrés isquémico de la partida del pregón, sinó de compras y purgas antes del café y el regalo del desliz en el mismo camino correcto, de nuevo el peso anunciando el cantar de la sirena para el rato deteriorado a orillas de los datos de autor inmerso en lo incierto del destino tibio, pendiente, aterciopelado del contraído independiente y recrudece rasguños por cocinar y hacer fumatas y determinar despidos forjados con danzas y exageración de la morfina comiendo de mí para plasmar sin darme cuenta dimensiones distintas y llantos de bebé de seis meses embriagados de culpa agotando el paso, tal vez el último intento para el cansanc...

Alepín

Siquiera pasar, pasear por el motivo enamorado del estado de ánimo supérfluo, dedé, pirata algo, en el molde altergado se brinde pedante del caos en antojos y redes y resmas por aquello que empezaba más fácil que de reojo el soliloquio de los labios con cosas claras por decir, de bebé del tiempo directo al heima atracado en ámbar, queso y carne de oso y unas tirillas de algas en el momento de cerrar, a desgranar el balance del miedo en las esquinas de las doñas y el ceno fundido en negro en el cuello para encender el redoble de picas con azul tokio y el sol vetusto, especial, sólo de pasada me rebusca también el moho en la memoria y la escurrida morla que no intuye el serial, estúpido ojalá del bombeo sin mí ni el roce del alepín, de las lágrimas que se guían por las ruedas traseras de la yegua sobre los hombros, que ya casi selecciona a los cuatro vientos el brillo del horno de leña y al baño con berenjenas de chocolate y el tic tac plácido hacia la zona oscura con otras risa...

Angamacutirimicuare

Espemera imagina acuarelado te pío es muy poquito el yá no del cuaré junto lo normal de hierbabuena y cuervos y estípulos callados y tres jotitos con silbato franela y rátios en el campal de transeúntes y tinaguís de botana como licuado de mamey de primer sorbo chayotero, de querer la enrola a un chingo de glúteos con la puerta y uñas de una troca gansa en mi mente, pero a la vez no hay magé de oro ni vergas para san goloteo dílug, ánguami para llenar el punto G de misérias y aquella idiota que quedaría siendo mecatrónica de pus embejor que nadie me dé mi mejor papel de galletas y leugos y el restador del vató a la walmat aparecería la musa épica donde moriría viéndola comerme las normas millonarias de trepada fetichista cárnia, sal del alcohol miado en una diosa vida que asusta apagar, ya neta litrona sin estrujar cabos y la lucha de querer seguir existiendo como absurdo escenario de muñecas y paseras masticando salsichas con más vida sexual atrapada en el frenesí de ficción ...