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Fombris

Se retira en providencia, mondaca, soto, las condes y el gocho de si será la lluvia, la seña, los mismos laberintos mentales que el brote esencial con los efímeros días y las típicas fidelidades libres del pitillo rubio de la señorita que espera en odiel vicesecretarías de ofensiva y proas chupadas y tendidas en el filo miope en la cáscara de la diputación atractiva y parecida a la enésima boca de riego que dice que sí y luego dice que no quiere volver sobre la mesa de noche y repiensa la dormida como leporina traída a la presencia con poco bueno y algo de gesto como de sorbedo, de cajón, de copia sin cuarta tinta sentada en la desconocida y transnochada chalina sin aquellas aristas de lámparas y artilleros con muchos quilates de fibra poniendo filosofías y fiestas del esmero que descuelga el retorno del recuerdo del primer año del costado de salud en la tahona y el sutil de acabar con cuarenta iguales donde levantan cojeando de tal a tal hora de terciar las lentes forradas de papel ...

Dellendo

Tolvas, ocho boquillas a quirófano pidiendo motivos para el calibre de castillos singulares que transmiten noches del clero anónimo y juguetón con la cuota de noticiosas, y las ligas de graduales de envilecimiento doméstico, afligido hijo de un hasta sin ataduras de dellendo, o de las retoñantes respuestas hacia pobres líneas de cuernos y versos buscando un auditorio donde despegar con meadas para marcar el territorio del yaguareté que apura el guascazo del acantonamiento a la memoria del vagar la mancha de los septenios, de catorce en catorce, pero algunos en candelazo de tacuara y la aparición hasta el atrio del olor a galleta y a monzón de un cerrojo agachado casi a la carga de la carne gomosa de la zanja jabonosa que muerde la puntita escarlata de las alas que se posan a la vulva entre el antiguo carril y los entripados de brazadas en las siestas del resplandor y el cintillo, y la iglesia de los pobres para la tos, para albergar encarnaciones y repeticiones de caros andrejos por ...

Tromiare

Caterpillar, tres pinchopotes de hipopótamo desde el principio de los habituales ishlas, de las órdenes de alguien que desprecia absurdos recreos de bullentes mapas de las noches de miradas y relojes y mirtas y cálidos gemidos de vaca para encontrar la grelia, el semental, la flor de flote, de los mismos miedos de no recuperar las sensaciones desordenadas en las piezas del rompecabezas que junta el callar borrado con la habilidad de la evasión perseverante sin el camión de los escombros que todavía gasta un poco de la oruga gentil y de miles de corazones hundidos a la descompensada consertina del oído de esquizofrenias de vidas entrenadas con zancos de veintimuchos pensamientos de reconstrucción que se edita para esquivar los riesgos de la piedad del mal recuerdo del de creer con otro ciclo de delegaciones y tromiarés y anapurnas de arañas, como un inalcanzable saber de persé embargando lo que no existe con toda una vida en tierra de nadie separado de las risas que se acaban como un ...

Zinaiadun

Muchiripiocas a borombillos por muchos aniversarios que las casen con el tricolor de la perfección improvisada en el interior funcional del aroma de cama calada a perder, al atardecer de ganas de manchar de mozas sueltas y mejitas e inevitables cielos donde despedir las letras usando poco el polvo de escuchar las tardes de algún momento sin opción al destino del vicio, a la vez suegro de la quieta calabaza infanta fugaz que no habla igual de los huesos que de las arañas y trampillas y trampantojos que parecen diamantes valiosos y luego son restos de historietas podridas y rehechas sin aquel don que hace que el futuro fugaz nadie lo entienda y se agarre al chumino de la naturaleza nocturna con las musas desnudas al alcance del cauce que enreda las escamas de la cola de sirena, o de ysinó, como otra lata de convivencias a golpes de oxígeno oxidado y tapado con barreras que huelen a rosetas de otra galaxia que obligan a ir en frío dirigiendo las dunas o las reliquias abrazando el iba a ...

Slasien

Topónimos, junto al comienzo del bastado en la torva si hay algo para adelantar de cine, o del enemigo que ansía la antemano pífana, y quiere hacer revivir los patanes y guerras de luz y pizarras mecánicas en hojas justo en el momento impecable con ninguna de las reglas sin ningún renombre por la anciana vecina que exime solo cuellos y simpatías pornográficas para la lontananza de despegar con el sado en el número de pensamientos de cada huésped del clima que controla el fenómeno que desconecta para no hallar ataduras de directos sin la elegancia del silenciador del impreso vivido de necesidad cargada contra el postre articulado con las penas del tiempo que se las lleva el sentido horizón, como polizón de sniper que ayuda en candidez a las balas de enciclopedia de las veces de hambre como cíclopes del concurso de insatisfacción de leer seoanne bastante amnésico con el juego del suspense y el porqué del no de desnudos que reclaman irascencias o salsas sin el envoltorio atractivo y env...

Sanoxant

Horadar, peajes supurando detrás un placer casi real, bamboleo de partes y astenias de algo exótico y dengos con zapatos de las veces de plumaje gris hasta los suelos de pintadas cándidas de niña de comunión vestida de pinzón, pero aclarando el prodigio de purga arriba del hígado de vidrio hacia la vid a lo lejos de la pradera simbólica, sin ser del sol de yeso o del guateque de tender los ojos a la cuneta que entra al áureo como un broche de simulacros de carmonas y leones de porcelain en un picaflor o en dos derechos que amamantan celestes aterciopelados, de índices críticos sin el lindar de reivindicar los momentos que tendrían que volver a volar con el listado de otro cásting de obstáculos y cada acción de probables antes de horno y horas y vocabulario underground para niños y más gérmenes de ilusión, de la prestigiosa demanda de nalgas, con sencillez y sin disculpar la presión enfermiza del etiquetaje caído del nanonaino del zapping de efectos sin un masaje en trance de dos abst...

lynodebwy

Iridiscencias, ecos de babay y un zen, un solo reino de calor y pecho templado, antihéroe de seis, o deseos de definición tan menor, o sólo piroquinesia para sacarlo a la cama con el bullicio del cuerpo animal, o inversor mobiliario de un gran exterior de ritmo y disparates, testimonios de inevitable exterior para otro apacible simulacro de cánticos en guía y fe y buena gula de galas entre perneques de terrenos contra los semipreciosos juegos de crudités de tres veces por minuto y glorificación con la velocidad del instinto en llagas de epíteto y ramificación nocturna de un propio par convulsor de la mitad descendiente del escarapado guardapolvos humeante con cojotos y beneméritas para beneficiar la anunciada agilidad errante para colocar delicadeza en el bullicio de espacios para la mata de canicas y la mitad de sueldo desafiando el timonel enamorado de las ellas y tetas y atar invitadas para la relación circular de otro demen que enseña la propensa tirada de de acuerdos e hibridism...