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Chuncho somorbujo

Chomoro sumurjo, ya, basta de excusas del que no sale, o es el feo del patio que gesticula e impide rozar el satín, o romper sexos o arrancar las primeras palabras difíciles de cada artículo para ésto, o algo de rigor para dirigir influenzas o delirios, esporas, rogativas, légamos, café con leche, en un geometrías et misa est i morra....i próvde eggies fregdag nyttár deg bli en dag denne kanskje assessment kan jeg vare jumpa somorbujo e nítido recuerdo del pronto, o del ya será cuando empiece a acompasarme al método del nuevo en la nueva valla publicitaria rodeada de campiños y chomoros de estiércol y lembranças de hace diez que vuelven a galopar igual que antaño, sin el gordito alzándome con la orejona en las espaldas y Gardel sonando de fondo cantando el éxito, que el gordito sigue en mi mente y pegado al cuerpo etérico esperando la oportunidad para poner cucharada en el pastel, y volver a amasarlo antes para sacarle el máximo y volver a levantar la orejona para la décima edición; y repetir sumurjos y pasos afelpados y enseñanzas del gran maestro argentino, acá, con la broma bajo el brazo y casi cincuenta primaveras del costado boleta; y en los sueños volvía con los pantalones ajustados para decirme que ya estaba aquí para controlar mi vie y mi ansiedad desnuda por falta de algo, y me susurraba como en su época al Lucero para decirle que me cuidara bien si me acompasaba y le traía una zanahoria o un batido de proteínas para no abandonarme en la nada del cuerpo etérico pero daba igual, todo era inalcanzable sin diazepan ni lembranças eróticas, cumparsitas como tocando el plano del éxito, como levantando las disculpas de las últimas masturbaciones en su sien, con el satín del paso al galope acompasando la mano y ella, y el chup chup chup...y las piruetas para excitar y acelerar la leche para la fulana locura.

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