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Patas, poto y sobaco

Sbaoés kerempi, sobaos dulces como hablando de risas y comiendo la pompóm de mantecol y el briefing de la menstruación constante de salsa gallega y naftalina sin alas entre utopías erráticas; desarmarme limpia, marcada, creiendo que soy ella, que vengo a darme el lote, paralelismos que alimentás, vocé, como un remanso al entregarme al rumor pensativo, rutinario, sin ninguna imperfección controlada, gargantas, cables, potos, desgastes, astillas, mutaciones transparentes, frágiles de pensamientos y pupilas con la memoria de aquellos poemas wiji de chocolá y acordes menores con gusto de té, la esencia mínita, maquillaje, bombachita, pébeta, la lenta máquina del desamor entre lo real y el próximo teatro, la próxima cuba lluviosa, tocóloga del ahora, en la concha china beige luxurse, básicamente ciencia, objeto formal con un todo, eje central de fondo y memorias, contrasilencios, los días que no conozco y me esperan subordinando húmedas vergüenzas inapelables bajo los instantes prófugos y anotaciones inadvertidas con la trorsión precisa para galopar con la memoria atrás, respirar, volver a ver lo bueno en contrasilencio ya que la receta no vuelve contrareembolso inacabado, las horas y los rostros por los bordes de bocanadas pícaras y otra vez más despacio para no caer apenas al desprecio agotador en sueños, espirales, margaritas enrelajadas, imparables dioses a lo lepps, vuelve que no se borra el contrasentido obsceno, tiempos transparentes si son devueltos por la nada calculada a lo perrito, intentando desnudar hojas de cuentos de hadas dentro de este vértigo culpable de los terrores de una antepasada; y realidad diferente, sin andar sexos, en las manos la acredencial donde alguien huele el mejor destino por la bombacha, la misma, de diferente dueña, contrareembolso.

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