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Fasioli

Simpatía y belleza desde Caleta, gugulandia, la guagua, la cucaracha desbordante de acuerdo con cada una de las huídas pinteras, artificiales, como chuzos jovenzuelos, mujok, alborzos, sedes orientadas a sacudirse la dependencia traspuesta, lánguida, muy turbada en el polvo de la calle, en las manos manchadas de desorbitadas púas sangrientas, perras, invitadas, arrugados entonces hincados en el ciclo vicioso del qué, del cómo sorprende con cincuenta cañones y cánones y potrones sin falta de corpiños y voces de medio millón de expresiones y recetas del epicuro como a un gato por la noche renombrada por repollos y mozas rusas picando la col con cal y alegre escarcha con estrépito y de las angostas ya ni se habla; ni de las hermosas llamas en respuesta de la orilla y fortaleza por los pilotes del mortero y la pasta suspendida del fasioli, de cada pesto a los rusos, y adentrarse a los seis mano en mano a ras de tierra con cafatanes y fauces alargadas con dignidad, o algo torcidas, muy lige...

Adiós milanesa

Ganglios opuestos, otra ruta que tal vez no es hasta que se inclina el jadeo como un pedazo de goma y lo hunde con claridad y reflejos intermitentes, nuevos, en dirección a una reggi impulsada con los pies de pato como goma de blando contacto y pleuras del poretus, arterias duval, luces, bisturís, milanesas caducadas, válvulas siliconas acarameladas, látigos de látex, guanteras, detrás de la butaca que marca 32 pulgadas cilíndricas en el módulo cero por un igual referido a las oníricas cabezas inclinadas sobre el futuro alucinante que dice bon jour y lo ves llegar de la manita de Rudolf y la antroposofía y Fabio, Franz, Grant con un traje oscuro vestiditos de igual manera como mormones sin el libro terrenal y sin karakeosian al otro lado de la mancha en perfectas condiciones y su pleura sacada para bendecirla y apartarla de las otras milanesas que se van con rencor al otro lado del ocho, al macro, a pasar a mejor vie, sin acusar lo sospechoso de su fugada al estilo hacia delante, a una...

1950 16 de Julio Maracaná

Perfeito, así y todo, por el momento de legumbres y mozos destapados, fugados por una salida secreta, por la fuga, por colditz observando las cortinas de cuero, y los fados replicando, y la niña sin la uña derecha dibujada en pinzas entrando en la cocina sellada contra su pecho bellino; las calzas amarillas que aparcan contra los adoquines y besan la calle de dos en dos con más fuerza y profundidad y saltan al rellano como el cierre de la cuarenta y seis sin fondos torpemente definidos por nobles macilentos acurrucados por encima de manchas y tropiezos, y cruces con agujeros salteados frenet al reclamo de vicios y gritos a toneles algo salvajes, resecos, adornados con borduras de estrellitas y nacimientos, telas ocres, casi en el centro de Júpiter y Vulcano, y cuando acabe más borduras y manuscritos desarrollando recintos secretos de una lechada de madera, castaña, con dos días de diferencia de colores verde y ocre y pardo, y gatos perdotos, undécimos cortesanos.

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Desde la posición marrana y luego aire, gritos, estallidos junto a la pared principal del dormitorio al patio interior, copiado del libro de los salmos dichos; pesaj, formas y sombras para el momento de la pernera abierta de gestos y escuchas y necesidades ordenaditas en fila agarrando la mirada baja de cada delirio rebentado en las miradas y las corrientes playmates, Torá, toráaprisionada en el interior de cada confusión de la corriente, incluso del entonces, del después, del cada día delante de la fachada previa, de la fugaz imagen que no se queda y se vuelve para charlar con otras previas del espacio ideal a menos de doscientos pasos de la empuñadura de cada ocaso cobrizo cortado en carne, reunido en el formato feliz, en las protuberancias metiéndose los cabellos hasta el culo, hasta no dejar y creer lejos, en la media muchedumbre formada en mi hombro, en cada gracia roja, caliente comprendida por la crosta arrugante, temblorosa, real, no muy cerca de los versículos y aguardientes.

Neenen sineen

Citemos como las anteriores poliinsaturadas, o como escribió el comienzo del segundo tiempo de peso normal, y la caperuza trae cara de mústia y se pira con trompetas y cigalas improvisadas sin prohibir la concupiscencia en el ejemplo de la parte superior del margen colosal; la mejilla, el coito, el segundo volumen de la confesión de clarete palplantado en medio de mientras, chamagos, títeres, faito por anticipado, inmolando entre llamas y penas entretenidas; a continuación suave fósforo armado frente al bote en una mano celeste y tantas cuerdas como sean necesarias para sus nudillos enjoyados de noblezas y catalejos más allá en algun punto dentro del quehacer climaremitido por el maestro sedicioso, el junco, todo separado de los montajes y monjas, monsieures, olores fútiles, divididos en dos compartimentosengatusados por incentivos, monedas, caras, la mayoría de religiones cosmopolitas en regla aparte de lo cual.

Formador bucal

Que solo tiene 10103301395066880000 posibles significados por todos esos unos y ceros adyecentes en la secuencia inicial y salto de wikins al código de aplicaciones prácticas después de la E que sólo aparece dos veces en el mensaje, y el resto es tan evidente que ni se molesta allí, a veinte parpadeos del ello frente a otros moscones compañeros de charla como hostilidad producto de quien tiene que girar para rejas de coolies que entran desfilando, sustituyendo obdientes que casi se caen por el hueco y regresan cada cinco minutos para sellar la media hora de otra eternidad distinguida del ocomowoc muchas veces punteando sobre figuras al azar y pasándolos por hash hasta terminar por su afeitado en la gélida pregunta tactónica en mano en el brazo y sosteniendo el territorio de los asuntos de mando nipón ordo root de su concepto mental en cuyo regazo dejaron caer chorros y chorros y litros de flujos fetichistas y boites y delirios que se suponen en uno mismo, con puertas de acero a oscuras...

Drolarme detortal

Drolarme enganchado en falditas y poses para meter en bolsitas detortalas y cuentos y tabaco oxidado seguido de modos y culos y conjuntos justo delante del estilo tal como nunca, y los campos de cereal; camaradas impresionistas, corridas a cuatrocientos, herederos de la cuadrilla, de trozos y gritos al final del toro mecánico suena la música, la comedia, empieza el espectáculo, el orden de las datas egipcias medio enterradas, perdigadas para cavar trincheras, faltas, sentencias, milanesas, crisis, amores furtivos al tuntún, mangas, camaraderías, discurrencias, poderíos del pufo, tembleques, tambaleos; y aquí resulta y prosigue y abre espacio en cuanto al huir y mermar como instrumento de ímpetu y crisis de voluntariado a lo sin papeles y añade el caro papeete, botellitas de cassis a la mallorquina de necios y redefiniciones.