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Pero entonces

Noche...y divaga el abrazo, el seso, el pirincho disuelto en líquidos secretos, en corporales meciendo el mismo movimiento, la misma vida desentrañada de la butaca, del miedo surcando otra vez la prisa, los antojitos enfermos que devuelven el domingo por un después que atrasa la mamadera de la huída, del bombón de dulce de leche para ver de cerca lo imposible sin el golpecito en la espalda del eco sordo, arrugado, detenido en el mismo significado por infectar de errores y mismas trabas con recuerdos ordeñándose de la misma baba blanca que el primer mes de invierno para cartas demasiado duras para querer repetir y repetir calendarios y transparencias que se quedan en el memory jugando con cada píxel del neurotransmisor a medio tejer y saciado de bombachas sin distancia en el lado del encuentro casual con el pero entonces imaginando vidas cruzadas de los retiros que se sienten muertos y cansados por los duelos que arrasan en la falta de manos de madrinas asomadas a las venas de ropa emoc...

Señorita naná

De ser payasos y suegras; de eneros a enebros, a videlas, a naná, a líniers que dormitan la técnica y abandonan la jugada de denominación con la energía que no para de sacudir alrededor del aire, de las maneras, de la hemoglobina, de la seducción, de la carta a Marte pinchada, de fondo, de comas a parte y mitos que impiden el tereré por humanas gaviotas y veces para seducir la seguridad de la gárgola mascable, la básica concordancia, o el osea, de celestina en los libros de veletas y tetas de merchandaising directamente con rotuladores de congruencias y poco tiempo para los curiosos profetas y vacas sagradas afrodisíacas a partir de sucintas y milímetros protegidos con escamas de diazepan y lucro de consumo y cucro de puertas adentro, de tardías mesetas y peronés sustraídos del desgarre de las conductas de perro a la hora de fornicar métodos bajo la apariencia de tratados y guiones del amor estéril, de primaveras y crepúsculos dialogados con el origen de la mísera ignorancia, del sosla...

Quiere tres pijas

Quiere el ningún sentido, tres pavas para retirarse de la generación, del redondel de los lentos de la incómoda al respeto de las puntitas de impecables parlantes con los ojos cerrados en despacitos espacios del medio mejor bien arriba del granoy granota, del papel de fumar incauco, hippie, chiflado entre tetera tetera tetera tetera y tercer tetúm del dos tercios del volviese vendado con máscaras africanas y el papillotte de la escritura con persiana y virutitas de acentos mal ordeñados, mal traídos por el embalado con la gorda de plata sobre el libro de pegamento y temáticas tiradas sobre el bebedero hebreo entre biromes para el caso enamorado de lo necio, de las tres emociones del quinto capítulo de novias que no existirán para el precomponer resuelto que quiere estabilidad de niño soñando con la enfermera que quiere tres pijas potentísimas para vestirlas de querido sobre el delito como si fueran un solo tentáculo, un solo mísil, un solo triángulo equilátero buscando su media nar...

Idioma de papel

Musaños de cas ajando en lo que se ve del supersentido pese a la lacuna de palomé y la necesidad y la lógica por otras compañías de espejo en borrador bastante comunicado con el fúcsia idioma de papel con dedicatorias de puerilidad y tesoros de la parte inmóvil de los periódicos inapetentes para la levedad indestructible que aún vive en la escalera de este puente de calefacción artificial y olorosas emociones celestes busquinando sentir el control del galope de tela acompasado por el paso del vértigo de cada palabra del nuevo idioma maché curado por la circulación servida a pulso con azúcar de kiosko y gramos de patológicas vehementes de cada ataranto con premisas y sacos de encontrar musas para sacar el yogur a la hora matutina de colaciones por encima del bloqueo del yum, de la biblioteca de muselina de apio y somatizantes y guatas con la sopa de amor limpia en el piscis a pilas amenazadas por el privilegio con la mirada intoxicada de choclos de las luces disfrazadas de promesas y ch...

Zeketelerké

Telercós, misoginias y erkés y orcos de soda y caldo de puerco por otras claras de yodo e yérnigas de prensa estúpida titulada para los patéticos preparatorios que musican la muerte perdonada, con el sexy polyvorone de tigres y termómetros de aguja y piel ronca de rosca y vídrios de mangas entercadas intercalando la vista del regalo hacia la línea de las anchas noventeras al chilalo del detesto renit por olianta con el flirteo del quiero ser, de la señal de otro dramón para cinco minutos de niñez y esqueletos cuestionados para acortar la pizarra y la sarna de papagayo como moraleja de smog; de medios picos en senderos de botas y riendas y mais tuquitos de zancudo en risibles piajenos al alcance de los de pila bíblica malasa, en el concurso violador de casualidades y listas de cambios pajeriles por decirlo con la adaptación donde sentarse y recostarse para la próxima malahierba en el estábulo de la bestia de mil caballos de potencia para garuar con el gurú que los susurra con la natural...

Prrcbnljfcvkkjxdswfbomjcvovkubh

Dísculos y boniatos y testosteronas que bailan entretenidas por la sólida proporcional al alimento de oro roto, por el banco de la recoleta que desprende la foto de las cejas de un cristo parecidas a los partidos aplatadas, rechinando el envilecimiento de la primavera en vez de la que atrae el arte spinimal, el hule clásico anunciando el born del ratito maduro de la duda que nunca imagina la serie de quejas e instantes entre las mecánicas excitaciones aclamando meterla en la existencia de la reina generación grabada para enseñar la actuación de gatubela mezclada con la francia del atmosphère medio alemán medio celta con el digamos de guindilla, en la dama que me retorna casualmente tranquila, en el vetivert del tema del disco evidente que falla por algún choque semi advertido por el imaginario mal publicitado, mal visionado si bien corto por desencajar el guión y el mareo de la cera del fugurín en el ataúd de sal chiquita girando en el lésbico trazo de vainilla e independencia...

Acelgas y auroras

Pinceló el vaivén, siernas incandescentes calladas en las afueras del despido para ver el entrar de la tímida tacitud tras el servicio del tal malayo prao de ochenta acamadas piezas de la zona erógena, del pubis de riesgo sin autoridad ni criadas con sus perros solteros en la ladera a medio retirar la estricta mirada, la arremetida de base de dildos y dedos para la colonia de las fragatas y ritoques de etiqueta como estampas gotosas y álgidas inclinadas en el poseso casi físico del inmutable sentimiento de poder sin esposa sumida a trece mil auroras de plástico fraguado de trocitos de amapola globular tendida hasta el llano de increpancias y crostas de resplandor de las aprensiones de tonelaje y días de bragas y poco rollo más, poco pupilaje, poca teta falsa de votación, poca vocación para ir cerrando el tema del vello fácil, mansísimo, que teme otro orto con el gasecito incorporado y la base de popó de lámparas y candelabros de manteca y la alcina que menciona la paranoia como sus...