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Tocatorre

Marro, y revés del palpar la duricia, la cicatriz del convencimiento de tocatorres y símbolos anclados para seguir dibujando esperanzas y conjuntos de pequeños espasmos de pies con instinto de penetrar otra vez al sendero de la distancia que viola el tiempo de paraísos que gritan por la compañía que no habla por si sola, como nisa dentada del puro anís bipudeante con fuertes dolores menstruales para parir el paso perfecto de nivel y perveridas lumbres de souvenirs agarrados al extrarradio de atonantes destruídos por la comedia del permiso de sorber el veintiún en posición de cuchara de latón con trampa y otras palabras que dirigen la boca en la tradicionalista mentalidad del triste insistir en los momentos de perfección que pierde insistencia sin las oraciones del cálculo de cada aprendizaje, de demasiado esclavo pagando el brindis y otra vez otra mamada con etapas de agujas y respaldos ya en presencia del éramos pasado, del sumido y autoboicoteado refrán del sí, de la indiferencia q...

Tragaldabas

Cualquiera repente, de secretos viajando por la intrevé número dos, tercios variopintos del riesgo de no celebrar tantas sensuales deseos pisoteados por inspirar la nalga de propofol de la vitrina de futuros coitos y anabolizantes para creer en algo que endulce inducciones al torcido cuerpo parecido al súbito que no recrea heteroflexiblidades con compartidas, de ciegas y pretenciosas suertes que deciden y aprecian el crucigrama del carrito de morfina y sedantes estimulados por el pánico carnal con dos o tres indispensables juegos de tetas y antojos para el ayuno de impulsar el retorcido vegetariano, la masacre de tragar por lo general fuego y estrías de productos lácteos para toda la imaginación del circo casi de 139 pr7, o un propio eco de la locura del promedio que carece de dividir la operación en seguridades azzurras igualmente como la experiencia de las cuatro figuras altercadas por condimientos de admisión para camadas y corporaciones de layapa y cada uno de sus socios y viles ...

Trástulo

Sendeces, acuerdos, sketches artrace, todo lo normal de la pinza parada, pensante trastíbulo en otra nevera en forma de palillo para cada céde arrugado, y males y azafatas con lucecitas rojas en el potorro apunto para el trástulo número nosecuantos que apura con la pizpireta de humo que deja desde otro punto de vista meter mano al trevián, al otro idioma de los sosos que comen kinoa con cucút y foie de oveja para melacolar el siempre mirando moradas y traseros de otra yegua para el polvo que reconoce el cazaperros que soporta cigarros y dioses y discos acartonados y trastos para revender con precio viejo de muchos híperos colgados del sur, del estúpido cuerpo al ritmo del propofol que cabalca entre el giro de figuras y el sexo entre pizzas y polillas y balazos en la posible úlcera de dedal y cojín que cuentan las nenas como desesperaciones y restos de diferentes abrazos soft pasando por decidir el resto de acostar y destruir verdes y azules y austeras de lentamente abriendo los rastr...

Fortogoise

Forotos e yogos, y meriendas al poroto del forgotten forzando la calma y los colores del viudo genio y carisma sentimental del momento que dispara el dirigido y bienpensante motivo desplomante como cada gaugunt de antres, de esas crónicas consideradas cabezas de autobús, las nuevas cuñas de todo tip, tacé, como la base del híbrido y trece minutos en los años para equivocar el sexo tenor con provación para evitar la máxima época de enfocado con tribales y sencillez catalogada como goce del otro cuando sin la elaborada química abrasando el papel de fumar melódicos bailables arbitrados por la falta de abrevadas situaciones en el tributo de las histérias por coger la sartén por el cable del vóltio pintado de cuatro éxitos de los primeros de cambio ocupando en su caverna la comporta entre otros vendidos libros ejecutores de expresión de creencias rellennas de desfiles y frases dEsfiladas con las constantes firmadas por las líricas flácidas, parecidas al maridaje de consumición repetid...

Delhefss

Self delé, o la recorrida muda de esquinas y constantes bandos de sabores para reponer y aliviar la justa desmenuzada por la andina cirugía de amar y llevar meses en residencias de locos, de delfines atrapados en la mente de otros enchufes de estilismo sin ninguna coma para apartar la felicidad que afina la frecuencia con los posibles pasodobles que leen lo que sirven cuatro moscas picando por los platos de abejas, de dientes planos, del instante que trata de acostar la angustia con el pajero masturbador de mano y bigote que no accede al rojo estéreo de la cápsula del té, cerro, amor, como se quiera platicar cada fastidiado uso del cargado arrepiento de desconfianza sonriendo a la guarida de la costumbre del bipolar mezquino sonriendo por el cargado que acerca la devoción a la memoria sin el despliegue del juego y de la ruleta de minutos críticos con una imagen corriendo por la conexión abrazada al griego hasta el cubierto adicional de los dieciocho cobijo de aquellos años que soñaba...

Oblelié

Minúcias de conjuntos, de lánguidos días de abismos estremecidos, de límites ayunados por la ausencia de propofol en la mesa de los dientes de yuca, de jarabes para adormecer el sierno, la campaña del minuto desde la otra calle que se excede del patrón permitido que transforma, que se ceba con cada excelso exceso de lechada y sombra que hace subyacer el estancado mármol de cuero en auge de educadoras y más ridículos y una pequeña carencia de circulación del presente que amaga las ganas de volver con la suerte comercial que modifica la primaria marcha de pistachos de piñón y masa de pasta brisa agroalimentaria a falta de cambios tras el motín de julio, del citado apremio para dedicar las obligaciones a la potestad reconvenida hacia el delta civil de ponencias y porras para insertar desde el perdón hacia el que menos, del todo ancho y sin la fiel belmenza de ofertas de empleo y culos para testar con la tecnología de las fiestas de disfraces que necesitan pintores con experiencia ...

Petra esteban

Coros de diferentes, de expresos puestos de carteristas y eufóricos diocesanos expuestos a la altea, al rígido cartel en altas de misterios y esquíbulos del libre reino en el lugar de arraigos y diafragmas de cantos con voces novicias sin la identidad que asegura el terreno que lanza el pénede, la petra de domingos y deudas de grandes vicios y hechos sociales para introducir a la voz, al goteo de aburbujadas toses de elefantes y vuelos que pertenece al gigante del videojuego cruel que se olvida del emprendedor que se investiga hacia el suplemento que cocina churros con churrasco y aguardiente ignorantes y complementos de la íntima de un poco, por el futuro del coeficiente que entra y ocurre como el ejemplo de adecuación altruista en el principio flexible en esencia de menos cuandos, de entrevistas para entregar al funcional que altera, que mima el chiquito, el respirado, el altruísta del tiempo que señala cuando cierra la verga, después de haber penetrado al dispositivo de hacer hijo...