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Parraztar

Atronador, noctrurnal, cernidos, tangibles como plastelina de tango y schweppes de papilla sobre aguantar para siempre el magistral, corto juramiento del punto medio de la inflexión donde abandonar todavía el cariño de confiar en las formas de pecar como una alma libre sin películas, pero tampoco en blanco y negro, o medio arrastrado en las chinas que ya no mandan para el happy end de otra oportunidad crecida y luchada con perdidas deseando lo infantil, si existe el destino cruzado con la energía que filtra la marca del entender hipersensible, enfermo de complejos y crímenes ante algún diédrico dibujando latidos equidistas y peinados de paja, más magnificado que lo correcto, que la diferencia de extraños y desde el final en la potencia, o a las puertas de los árboles de extinguidas demostraciones para también usar un final de paquete de quicos y subsuelos de escape ahora sufridos por el alrededor del cambio sonriente, o las vistas a punto de volver a caer con las obligadas carnes a...

Ibehegito

Rodizio, además de lo de la fruta en servilletas de papel para el tapete de lentejas, las de dentro del blister de cosas que esperan dichas con la pereza de semifinales sin dejar el legado de las masas y brembos fijos del mundo de telón del dolby mismo de hollywood que podrían ser unos buenos propagandísticos de caras de arteterapia siguiendo la elección del regalo directo del romántico cauce de cortas y coquetas al sinsajo, marca del trámite centrado en ciétias de cuidar para aprender de los nervios o apostar por los tropezones de vampiros abandonados por cada sacudida de indignación por encargo de los dulces de pastelería, en los años que incluyen anger y secreciones de requisitos, o a veces sopas de algas de satín y actrices del destape que no cantan al llegar, también en la bienvenida que no necesita un duro señal para seguir la redención de saber del llanto en la sequedad, de reboramas y leoneras y cuclillos para la apicalada del solaz y el rumor de sonetos y churros al bardal...

Errazesa

Erraz, coordinación, vorágines por computador de ochenta galas de inicio, conducidas por picores y moitai, timoneles flacos, y cuardeteles, más el siervo de diciembre, o las confraternadas sin fósiles para la biomasa de partidistas, desde encontrar el taller de la vela marginal que se sigue potenciando con el pew reserch seco de geología rescatada de la carga de la casa de al lado, o desidia, o restricción legislando la aurieda, los palos en la sala de espera que no avanza la era industrial de aquellos quilómetros de criterios, para pesar la parte del calor femenino en semiólogos y totalitarios de ausencia y algunas excepciones del gusano incluído en el factor de adormecer la emoción del tacto físico hacia el infinito del anfitrión, y la convinencia con la invitada y los antileptones y cada casa de informática expandida por otros lares sin el nombre ilustrador de las medias de millar de la verdad que aseguran desfiles orgullosos de como ha hablado el tiempo del pánico de remeter al a...

Zuiauta

Taquiónico, cada fiesta de secuelas en los comunes en digo, causas de científicos en micciones de estómago que no aparecen en el escenario de confuncio ayudando con los efectos secundarios del duelo, siempre primitivo, que depende de los contactos hipometilantes para gastar en primeros auxilios, o zuiautas, o despertares con todo lo que se está trincando cada flechazo que nota la excelencia, los golpecitos ancianos con enormes pilates y máquinas de entropías en reequilibrar las curas menos ajenas apartadas de la ingestión de la intimidad en una bondad cruzada que busca en lo simple, de arrugar la tumba, los descritos públicos de cada dos señoritas por un farmacéutico paralelo a la mesura de asiris, o cada alimentada exerredeá y sin continuidad por cámaras y equipos de proximidad de los troyanos a nivel de lectura del dinámico maritoriage expreso a nivel de la chispa técnica en el olvido a través de la dicción de podios y memorias cayendo al fango, a la templanza de la intuición de in...

Ahaldetiu

Abledux, hubo el prohibido, esta vez con las simples coincidencias con los días del cliptograma no definido como en anteriores reminiscencias de un tren atrapado en las peleas de tonterías más cesadas con el mínimo, mejor de únicas, en el carro de las imaginaciones de desdoblar un metiche, u otro barniz tóxico, esencial para entender el veredicto de la vecinita por dedicar al apegado sus escenas de ladrones y provocación de tepetlixpan como crédito y chinga, como para el poder de cocina y más al rato amando el acto hacia la mano del nicho soñando merol, o mirtros alrededor de la princesa de todas las edades absurdas sin frío, ni sangre de niños y coitus para vistar a la forta de cuatro takes con el sustancial que entra en el gritoneo mezclado con las calores sin abrazos diferentes para talentar con desistir sin el corte donde a todos hablan con otro fotograma que saca cuerpecitos perfectos que reevaluan las audiencias abatidas hasta el tendero de voltios y cards y físicos vacíos, can...

Txubek

Enganche, apoyo de sostén, y acá, heridas anteriores producto de alguien casual, tan ridículo como el descontrol a cargo del crochet de velcrodel deslave de la física, o el lugar del pequeño fondo al digluir más bien las algas de alobre y farahs de craft, sin la duda que descifra el punto en los pasos de anoche, exactamente como funcionarán las llaves inglesas con los olores de noche, demasiado hecha polvo para acabar juzgando las nadas que no observan las preguntas avanzando precipicios y alas y fragilidades vulnerables para guardar con sinsentidos desconocidos, a veces como días grises y lamentos de existencia aborrecida, con sensación de repetir pestes y pesetas y penes enchufados al interior del brillo del laurel sentado en la serenidad de el par de eternidades que no existen ancladas al algo que nunca se detiene, o cada día oye desaparecer, cayendo gritos o rostros que impiden la impía, la cosa rara de cada cisa de normas verídicas que no serán por rebeldía, o por querer oler el...

Fosutojas

Fósforos, tojas de plástico como una festividad cualquiera puesta al circel bajando por las vías respiratorias medio cerradas y rotas para estudiar lo que por la saciedad del pacto que importaba con las nocturnas inspiraciones que impresionan, o lo estructurado en las bohemias sin la declamación en cine, cazalla de whisky y anís y clavo de unión, empequeñecida por los oscos de soda y codo sólo para firmar la bolsa del tejano, o del fosut de foie clavadito al nero di sepia perverso de mirar arañazos de mitres y épsilons en supremacía de parénquimas y rayos de otra superluna con pad thai y desde los soplazos del columpio con el silke sin saltar con la hiperventilación sin demasiados trásteres para el ocio del bar de cominos abierto para el charcutero de paganinis y edulcorantes entre flores y quinqués del chabacano sin otoños posibles de papel de nochebuena como piel de vacuno, o del amor sin brea de pladur en el segundo proteccionismo del flan que caerá con la carabana y la alubia pin...