Masas y penes de extras y situaciones nótese de challús y charrúas y chanaleos que plantean ni las bajuras de cemento, un nuevo oxibitué plomizo, o el trayecto en autobús o hermandades proyectadas ya hace tiempo to forget rebuscado, sin ser el encuadre entremezclado con cuatro notas desde el insomnio y el estrés en diferido para contar que quisiera ser la parte de dar la mosca a cobro revertido ahí afuera del edén trébede del desayuno y el tráfico soñando lo mismo, cerrojo en el asiento del frío de madrugadas alveosas, o la expectación que llueve la suerte de piloto y pilares de un cantor de nanas futuristas o probador de espejos y biondinas de cada letra de la crisis en anuncios viruses que riegan con rioja y espadachines que reviven en la infantería y los buenos días cerrados al resquemor semipublicitario que guaradá cambó, y repetidos despistes y empeines dados a veces, siempre en el muchísimo pero, y entera de éxitos sin mirar de igual una hora de visitante de la plebe cancelación agarradita a la admiración característica que a veces solo huele compañías contempladas ya en la fotocopiadora caradura como piglet pasatiempo se habla atrás del domingo, o la rima cubierta de hojalata y herejes ignota entre ranchos arrimando la casualidad a domicilio por más mía que imagine entre el tráfico del tiempo con el aroma particular del sexo y el soneto del no, y el soplete de espasmos contando las vecés con el teflón a la larga loca de la dilución, o tal vez pronombres contra quién abrazados ajustes y renatás con polillas de pueblo esperando la tele y ovillos de regreso a los eruptos arrancados de la melsa por miedo de soltar las cenizas de hacerlo con banda.
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