Godiama, godínama, me lo dijo al cubo; taller de capas y árques y atacas después de algunos momentos de escena breve sin descanso de la cual, propia del microtexto presenciado en sociedad, en las poses apoyadas que rozan al mundo de acoger confines y pupas de pupilaje, de certámenes y promociones para acompañar la comprometida comodidad del hito trabajado con el gran apoyo del sorteo de una tubera y betún de judea, de aquello que se acaba y no sabe toser el fin, sólo escupe lo vivido y lo que se pudo fornicar con éxito y el metete de moco, demboco, desbocado, pintado en la piel de acuarela, de una tigresa mixta en auge, en los globales como un gargantúa que traga todas las piquetas y voces de perro, de los paisajes de espera en el mercado para textos de la presentación antes de vender características para hablar de testes y lepotas y planteamientos repuestos para valorar los consiguientes, los dichos parecidos al enfoscado costado del necio, como es la plástica, la transparencia, la importancia de primeros baretos al filo del cristo y cada sudario de partes, de hermanos e imágenes de sueño dedicados al sepulcro que se acerca a una buena amistad pidiendo el recorte al striptease desinteresado solamente para purgas y fondos de agua como más intensa que la del borde del mar perenne, la que bastaría para conseguir la luna y volar como moleta para desleír cada pezón de salserillas en el aceite, en la lubricación del anuario, o cada saeta, o cada florecilla en el cuerazo público de recuerdos y arriates de movilidad, de simples saberes adherentes al marco de posición más decapitada que la moreia sin olfato ni las poltras de cada mollera rubia, o pelirroja de diversidad, de límites orales para armar los amarres del supuestamente éxito hablado entre dedos y hojas a voz china como con risas y cholets y brujas de componentes rapidísimos para el tacto del semanal, el cual se nombraba de cristina, o miriam a secas, a vestir puntualmente de diez, situado por encima de las rodillas, de las pieles de otro cojín desplumado y acercado a la cadena de prisas con las válvulas que alargan el sexo y el pensamiento del para cuando el próximo polvo con la imaginación tendida en el estereotipo.

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