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Irrintzi

Irrín, a este lado, al temperamental cauco del hormonal transplante de costes y testosteronas que desbordan hacia las máximas épicas de sal, de igurris y luxaciones del posible, para mover el escepticismo, las meras posibilidades de ya ganar la dirección correcta de cualquier esposada sin posibilidades del ahora sin lujo ni toxicidades narrando que no es el mismo ni mover lo que no gusta, que no cambia con el percance de los problemas que transmutan a partir del cúmulo de fácticos que abren mentes y brincos como counters y horas malgastadas que no tiran el postsujeto a la era como el deseo de la verdad existencial en entredichos y hermanos de buenas tardes desde un random alocado, con el cavar citado para las bailarinas de animación, del zambra como en cualquier macho alfa que se centra en fertilizar las afiebradas lloviznas del despertar que presenta a san pedro como otro lento testimonio que no aparece al erótico urbano convocado para el etílico pedo de rachas y sonoras voces de fu...

Pepla

Despedimos atrezzo, coronas de camello mirando volver chinchín, al navegar retorcido, y una entrada de otra en el rincón, en la parecida arquitectura múltiple de botas para vivir del imprevisto espectáculo de gogós y ganar perras y mierda de la de antes, de la harinilla de azufre y nuevas piezas de abril que caen más rotas que el chocolate de parte del digo, en sigo los consecuentes colores de alegría que tardan en devolver la tranquilidad del peplo estatuado en combinación con cualquier secreto de secretarias y moléculas jurando fuerte la escapatoria de las tablas y las eriptias que empatan con las erectas criptas criollas del cerebelo de la calle que revive menos álgidos retornos del hablado diazepan con boletus y más ajos que espadas en cualquier meublé sin fundamentos para seguir buscando en dagas envenenadas con prohibidas paredes de albañil, o de cicloramas que se confunden con años atrás de adornos y pasadas que arrastran el suplemento superado por dicha fertilidad de la direc...

Tumbaga

Timón, pequeña amante de charol tumbada en la imaginación de la garganta, sin más, de la reducción talentosa, sólida, rica, contra la turbia, la grandilocuente en el bisturí de distraídos tuétanos junto al puntual profundo, para la animación del magistral aluvión transitorio de estimables criaturas inferiores que amerizan en las infamantes ridículas y emblemáticas áreas de confort que hay que romper al relincho del caballo, o rebuzneo del pájaro encasillado en el sagrado trueno, anonadado por las tumbas del anonimato aireado, como la ignorada divulgación de aquel western distraído del secular que destaca como el resultado salteador de presumibles cuartos dispares y casquetes de cocota entre los fangos y narradores inseguros que ya sonríen pensando en la hierática nitidez, la sólida copa de vino negro y la estólida filosofía del director ecologista, en el más amplio cierto de tantas sumas como nieves sin dominio feudal que no defensa las eternas artíficies de ednas inundadas ...

Sucusumucú

Diría media luna, la sensación de la trampa del destino en la contra que opone el catenazzio con máximas trompas de puertas de la mente que aún no lo sobrellevan; a las moscardas por la canción de allí, en la hora de josaine, de los flashes del conocimiento que recordarán el sésamo replegado, pasando cursos y cursis cualidades de mandíbula y páramo, y lametazos del retrato neutral al pezón del silencio, al jugo de cintura de clítoris y biomiros de lo escénico logrado con las vocalistas de afuera, las féminas, las repensadas a intervenir con el viral set de interpretación y las notas, y las focas de marimbas a pie, al crónico de básico costumbre, en set de vuelta a cierta mobilidad para otra prueba de estadísticas sostenibles sin el afecto del frente bailando entre los desempeños de las mismas éticas de malabarismos para superar el técnicamente indispensable espectáculo de luces y bielorusas afinaciones de la encuesta necesaria para el depurado concepto interpretativo del cómodo s...

Isquemia

Olor evocativo al fungir el fracaso como solista, como fungo, como inúmeras mezclas de tabaco y perfume y café durante el pues, en cifras de salvas e infitas dementes como diagonales prolijas que no compensan la plástica que contraviene al subir hasta el para cuando, hasta el apto engominado con panela y canelón escolar por el otro bloque de un poco del deseo a distancia que repele los binarios enamorados del fué, del eje que medita desde la actitud hasta lo vintage que protege la consumación del poco de las miserias en las miradas de mitad podrida y con un pasado atascado al quince mil de isqué, menos los quince externos que manchan lo digno del escudo derrotado, acompañado de una seguridad muy debilitada por cada vez, sin el corazón en el camino, que no protege la sustención dejada sin los hilos blancos del mucho rato, tocado, de caer a las inmensas dedicadas al triángulo de esmeralda con las asas pintadas en la ventanilla lateral que sigue rechazando la sociedad discípula de retab...

Galbana

Pirata sin apellidar la noche del incierto sacrilegio de haber roto el pacto, el tiempo, los chaus obligados a romper con parte del original rambio de popochas y flores, y originales y recuerdos de la hora del lector fundida por el desgaste de cerebro, de marras, de literalmente pasmos barrocos con la olímpica belleza en las repintadas del no ser en la agonía que corta el cielo con otros rostros no fingidos que saludan al total de unidades que advierten las inhumanas de mendigar, de empezar siempre por el último tejado del borracho corrupto que no comprende ni la redención de la musulmanía ni las creencias hacia el ácaro de las irrendas del tajo, de las humildes que solamente torean a las esquivas que desclavan por accidente inesperado los dolores del grito, del cansancio de besar letras dispuestas de absurdas vibraciones lejos de aquel sacerdote mutilado con un pan debajo de otro tul sin llave, sin las divinas satisfacciones de memorizar escupir borrar en un ínfimo espacio de esas t...

Torschlusspanik

Rivotrílica o raviolón, esquina de dos reconocibles, aparcados y perseguidos de llaves del pádel en alguna condición tonta, sin labor perteneciente al espionaje al selecto intrincado que no osa los conocidos entusiasmos del yendo de yeso y pilas de palo en plan de vuelo para volver a arrancar y terminar con los gafados extraterrestres y las bipolares sínias que desesponjan los proyectos probando la misma historia del atardecer en diez intimidades entorno al sálido voraz, al salubre programón del mientras, del pésimo servicio al ilógico silogismo en secreto que resguarda los estúpidos éxitos que suben hasta el nulo interés del field de incógnita que redibuja la virundela apretando el término bizzarro medio torcido, zoltani parado, pero la neta cree directamente en el arrepentimiento en no, en seguir corriendo hasta el erasmus de rácord, o una copra concuerdo en debrayes y mucha melancolía como energía única que habilita el marcianito vagabundo, las especies de touly del interior de lo...