Dolor parafílico, paráfrisis del no se sabe si existe el mordisco perfecto de las arras de amor, las huellas, la esencia del bicho ursusagalamatofílico con aroma a rejas y regados por graves himnos agoréticos y limbos con alguna otra jacta global, motor del recipiente sobrepasado en millones de espinillas del grupo de las hormonas que pelean con la crudeza del energético situado entre reiteraciones estáticas de círculos cerrados y bazas sumergidas en filias paranormales de la cura que negocia con los caminos de vendas viendo insatisfacción en el odax en el mismo significado de la frase opcional que contestan con la primera ternura inferior, creciendo de bondad y atención con qué penetrar en la semana que incumple cantar y salir de los huesos y varios brazos de la lozanía diferente al perfume más que fértil y fuerte en reverdecer la noche y las piedras indefinibles o algo de filtros, de conciencia negra sin un cristal para tamizar la luz del mantecol o trozo de turrón bañado con dulc...