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Odaxelagnia

Dolor parafílico, paráfrisis del no se sabe si existe el mordisco perfecto de las arras de amor, las huellas, la esencia del bicho ursusagalamatofílico con aroma a rejas y regados por graves himnos agoréticos y limbos con alguna otra jacta global, motor del recipiente sobrepasado en millones de espinillas del grupo de las hormonas que pelean con la crudeza del energético situado entre reiteraciones estáticas de círculos cerrados y bazas sumergidas en filias paranormales de la cura que negocia con los caminos de vendas viendo insatisfacción en el odax en el mismo significado de la frase opcional que contestan con la primera ternura inferior, creciendo de bondad y atención con qué penetrar en la semana que incumple cantar y salir de los huesos y varios brazos de la lozanía diferente al perfume más que fértil y fuerte en reverdecer la noche y las piedras indefinibles o algo de filtros, de conciencia negra sin un cristal para tamizar la luz del mantecol o trozo de turrón bañado con dulc...

Oliver looth

Aglutina apodyopsis, bostezos veterinarios, huellas de taúl, de luz de mono y canas de transmutar caritas y diminutivos individuos invisibles del casar que hallan súbitas colmadas en los ojos enmascarados, en el virus rasgado en cada merecido grasiento autolavado de los espantos que salen del patio de la ansiedad jugando con los más interiores crucifijos de manos enfiladas al rosario colgando de cuello ajeno, o maramarca como pretendiendo tránsito hacia el purgatorio del lenguaje de las almas abrazadas al padre nuestro del patio de luces apenas envasadas a las ramas de la barba impregnada de brillo espinoso colocado en el railento de la hoja sin piel ni pulpas de totalidad en los  segundos enteros de sandescas y gringos divididos en los cadivíes que se despilfarran como atoras y anomalías del hambre de casi cada macarrón, o el capacho de chasquidos de freír raudas corridas de tempestades, de leche de espelta y matemáticamente maracas con propias premisas de limitaciones idiotas q...

Pitilingorri

Pitis, o lingus con salsa de pasajeros y barazares casi embarazadas de brazalete, o informatizadas con el chip de conocerse e imitar las guarradas en cada pitilingorri o cerros volcados en una galleta aislada y encajada para el sabor rozado de madrugada con fruta de temporada o bosquejos o huellas del otro telele que sigue juzgando con el sentido negativo, con las oscuras y blanquecinas iniciales del todo, de aislar coleccionistas de silencios y rechazos por parte de adosadas lagunas y quizás calles o terrazas de cafés, de horchateras soluciones para no salivar con los cuartos, con cada desorden de verbos, adjetivos, sustantivos y promesas para el glande, para volver a rugir como semental, como cereales sin conocedor de anticuarios que sobreviven definitivamente para dialogar con el amor de volver a doblar la picha sin tijeras, ni la cabezada pop, ni la evolución del nini takami, del otro tatami de rosas y pajaritos fúcsiasfornicando en el hostel reservado especialmente para futuras ...

Ángulo muerto

Historial de idiotas baklavás con el sentir del limón ciego y blanco y bilis de orsotto sin caldo dorado para el futuro purista o más campo visual para atisbar el ropero de hojas de família y bostezos para seguir con la noche de invierno intervenida en dos tardes amenas de anécdotas vivas y más visión que el silencio de la vida que irradia amedrentados adelantos para el taller de núpcias y pulgas ubicadas en otro presupuesto que no tiene nada que ver con lo que habrá llamando para volver a amamantar con la mamadera y el sexo de cumpleaños en otro cargador, volviendo a refugiar las partes del miedo, del reflujo de la rebaba de cada leyenda del salpicadero de la pérgola que acumula palpitaciones y confianzas de volver a morir en el inesperado intento hacia la ida, o en un cajón que tenga otras prioridades, otros intentos de vender crudo y bonito, y alejar la dureza del reto, del arlequín de aluminio y quejándose del yinni, del cuarto de otro color más amarillento, o color cera, de muer...

Ritpritréndera gruptrandra

Señales de reversa para inservir los años de pilotar el pivote y las alas del cuenco, del culpable apagar que salta sin la protección de poder pensar y creer solo en la distracción de calamidad y juego y secretos de púrpuras subidos de fondo y erizos de pellejo con las notas del grito que rompe con los hombros, con el buzo del espejismo que sigue silenciando el miedo de fallar como casi entrar en la cuenta del triste invierno que ajusta las manillas sumando asdasdas lejos de mil maneras o zonas de confort retadas para sacar las cuadradas cuentas de chino o chayo, o repeticiones de invención para ocupar cada regla, cada canción para un mejor final de línea que ejercita cada hora de violar rounds y cuestiones prometidas por el básico fantasma de peso que da el primer paso de besos y chingurrinos o tal vez un paseo hacia los propios vivos temibles hablando del cambio de corazón que hay en el intento de reemplazar las creencias de volver a valorar las más fascinantes pajarotas altas más ...

Muira puama

Empinés, muira, tan acompasada como la nefasta salsa amansada de puerto en tranquilos trancos o ritmo de usar la retranca, la pompa o el boato de extrañar la base de azul que no sabe orientar la inconsciencia pueril, robada y agradecida con los íngionos de gurbio desde la coqueta, a lo bello de a veces un desconocido paseo que renuncia al pinball escuchando la canción del viento, que pasa de alguna manera con la pasión sencilla y en un cierto sentido retirado por la demanda estudiada por el trabajo delante de un superior preparado por los extraños movimientos de culo y cadera y silla de bocadillos y deudas trabajadas desde la mañana hasta el quilo de quiós y dueños de epitafios que no ponen letras en la pamba del preciso instante que muere y no vuelve como orgasmo curioso, de primeras sensaciones de novelette escrita con los sustitutivos a posteriori de crear sexo en aquellas horas finalistas e inherentes de neutras primaveras que salen del lado para creen en las posibilidades de no ...

Prissé

Se pasa a riesgo, a riego y viento cogiendo la piel en concurso diseñado en piernas mecanografiadas en fisonomía neutral ampliada a base de neuras y vidrio de aquí zancado como puntero peculiar con varias torres de colores tomados de una arcilla de euforias y violines que no esconden ni necesitan las chapas del tejido base para raspar la falta de pasatiempo que preside para desintoxicar achaques y gases críticos que catan el después de encolar ensayos políglotas del demostrativo valle incluido al periquete del mercadillo ajado para reprobar raíles y dejar el esmokin en la percha de romanso rizado, siempre en la boca que transpira y canta en gozar para retratar la  región de la monta que penetra al monocolor y luego al manto del punto de luz oscuro por perspectiva y calma de un día largo o crudo que escucha lo permeable junto al sauce llorón que almacena almendras y piñones y kiwis en un rincón decadente de recuerdos para el próximo acaramelado que ya pensará en la fuerza de un fu...