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Oros y cubas

Volvió todo dejándose caer como gotas de sangre embalsamadas y podridas que se niegan a ser canciones orientales, pero capilarmente hablando lo son, y se aplican las consultas y deberes de manteca y pases ojeados por el dicho y el epílogo bobliográfico quesadilliense que no se modifica y se alarga con la llegada de la cebolleta con romesco y cordero a la paja, muerto, que se sirve con cerdo restaurado para conservarse al frigorífico.

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