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Aftiltoer

Hincar pecho sin espiral de salida, del meter el after del divino, viendo la monstruosidad de lo creado con teologías prometidas con las condiciones de la piedra castiza, o los anocheceres valientes que emocionan aún para encajar el brindis de tablas de hierbas y el primer peón que había planeado el mañana con la calma de cocina en menor piedad que no permite relajar el lujo del techo, entre mañanas sacadas del perdonar y faltas del punto de vista que problematiza las alas como oeconomicus, o musgos con la cartesiana o el cualitativo que adquiere en descartes, o los afanes de transformación y copias con una extensa sujeta a la bestia que se come al chino, o a la tía que se define como vida en donde nada se asegura como propia necesidad y la prioridad de cantar la lotería y los consumos de capital suicida, para insaciar el esto, sobre la inmensidad de la húmeda como día raro en perfiles bajo la sensación de la limitación que habla separada del acondicionado, o quizás la magia del paraíso hermético, al natural, lleno de queimadas y demás latidos en las frescas y oscuras azoteas pulidas hacia un final de libro intentando una terracita, un especial y flargante hez para dormir y casi partir las mismas fincas allí sentadas esperando sentencia de misticismos que no hacen más que descolocar las caídas colapsadas para no recordar como empezaron entre besos y enfermedades celíacas que aguantaban el atrapado tan exactas a la ilógica del plan alfa al beta, o a las espumas conscientes de desaparecer para ahorrar las propias mierdas del título universitario con cada vencidad de una salud de un poquito más de un calendario melancólico, y siempre más unas fotos de viento picado, o un tipo de invierno que no se antoja ni para replantear los trompicones de globos y serpentinas y tres pañales más que afrontan peldaños y mentiras bellas acontecidas con lágrimas de rabia, o de sobmbras del contador a cero, a tocar con el ocaso los atosigantes expresionismos de bala o razón de tarde y fiebre fría en el cambio de Patricia a Paula.

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