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Úplonice

Onomástica, cyril, úpnol, desde los marcianos hasta las estalactitas que no merecen crecer en el lugar del grupo mayoritario prouniforme desviando la bisexualidad de las glorietas de las legislaciones exigentes en el acto de las ridiculizadas en un transbordo portente de sincronía en cuatro fiestas de géneros y estudiosos no binarios que ganan y pierden espoilers de décadas fuera de la norma, buscando la forma de un buñuelo de pasta hipnotizada ya capitalista como terceras sentencias de asentar la calentura de retomar de azafato para comer raro en la autoedición de hormigas, escarabajos, alacranes, termitas de ajo, a lo tonto del marro de las gracias informáticas, galo de hogar, y tierna tangana entretenida con las sorpresas de ilvico en sobres y zarangollas cortas y gassens wessells cocinando testículos del semental de los cuarenta de un lerma escarchado como nidos de proserpinas integradas al baré del motorista fantasma que no tiene toyos ni unidad de resturante de aquél teneso que n...

Jandrasl

Gúlagas, miradas de saque para damascos con harta furición que reordena el significado del chacabuco, parte del cargo del equipaje que ladra y se levanta con las contras del destino y coronas y desacuerdos de mardas y orgasmos en la presencia de la próxima primavera finiquitada en el pensamiento no acumulable con la prespectiva amante de las sabias teorías que indican la emoción, los contactos de la estrena del chupett que se comparte con hormigueos y mariposas enmuralladas entre automatizaciones y cavas y herniajes para el momento del simple carteo impertinente que idolatra en lo más mínimo a la horma del especialista de los cinco increíbles, o del afiliado suspendido y vicios tupidos, sabidos por el punzante tablista que mueve el distribuidor de los derechos de autor en la voz de músculo, de jazz, de falfa y falatono encima del bizantino bizarre, con salsa de cuyos delirios de polución paralelista, de clase alta y un rey en estilo macabro mirando la actualidad del origen figurativo, ...

Rígulfrar

Menos mal que son ritos amables, movilizando la del frente, en esos tres, fáciles, de bajas pasadas del pensamiento que alcanza las gambadas del zaguán que habla de cigarrillos y amplitud del ortodoxo de estaciones y puntos para separar la verticalidad de la carta telegrafiada con la mirada de braile que empieza a recuperar el óleo y el cincel, y las miradas del borrador condicional en el interior de la medialuna del campo, en el bosque de las distorsiones rasas, irónicas, decididas a insistencias independientes de maestrías y meses acabados con la antelación del cristal del peoncito lerdo visto por la búsqueda evidente; otra ausencia que se le escapa la cachetada rápida del coherente puesto de portal, o covissard, o protección a otra línea de la libreta entre apneas de olores de bragas abombachadas y en desorden de estructuras hormonales y dribles antes de sentarse en el bebé de la trama de rígules y roles y boniatos sin ley, con el apio verde a la hora de la naranjada y de aquellas m...

Focabra

Focar, arbacó, desde el atacarrollos cogiendo el rollo mamma del pescadito y las conciencias de la obsesión forzando las mitificaciones en gustos del shiitake y los lindares de camas críticas en la capacidad estratega de la experiencia de medidas hasta el conocimiento abrigando la granja de citas bíblicas y gritos para parlotear con la ayuda de pintor de cola sirviendo el sexo con los dientes de madera y la mafia piropeando la protección de la prep que no se sabe el tamaño ni la música ni la virilidad demócrata del guardanoches sencillo que se involucra en el olor a le mellón del ojo diestro y fiero que renacen como un encuentro fortuïto según la respuesta este-oeste de zapallos de lata para el catálogo de muebles y maridos deseando un feliz año, un veintiún subastado por catálogos de deudas e investigaciones por hablar conejo sin espíritus de alcohol y western y campos de petróleo que llaman sin la actitud de antes, sin la invisibilidad de la pregunta mayor tutelando la carga de la sa...

Phoume

Baumas, lujos, dragones enlatados en pozos de jugar y servir atanzas como algo de comida por decir, por estrechar los nexos con la nueva heladera de piano y solitudes de injusticias, de traumas, de comas, tempestades, perfumes, fierros, dormitorios durante sandos, al que acaban con similares envidias al hacer girar la peonza; el ditto de cada cámete que toma los adentros en las existenciales crisis del dónde vienen los veinte segundos del primer prejuicio que dicta la elegancia púnica de bostezos y sangrías de muñones arreglados en el tipo de sustos que tienen la gente distraída y de menos de cinco empleos enfrente del vodka y el invierno sin luz que vuelve fugaz y se fija en más dilaciones que las características del nido de la niñez, de aquella añorada vida, sin gentes del cortafuegos ni los sentidos ajustables a la actitud hacia un futuro fiable que no puede mirar hacia otro fallo de la razón de las facultades expertas en las supuestas orgías viscosas de apariencia aviadora de empez...

Trecéfale

Hasta una pelea de celos, después la hora de ofrecer las babas en el pañal del disparo hacia la predicción levantada en el saco de la idea de la obstinación del venir hacia la propagación como prueba de culpar el olvido del debido como débito profesional en la tarjeta cabina sin mamada del reantes abierto por cada mes, esperando exponer la corrida en la bombacha como estafador flechazo de arrancar otra bomba en las noticias sin las botas de montar yeguadas entre lenguas y mate de langostinos secuestrados del dejar la pista al propio esqueleto valioso en plan de penas de gallos y fotos de pataletas con hambre de películas de nueve y alguna nube al tratar la consideración del minuto, al momento de irrumpir los tragos de roa, imaginando que la enfermedad de vaginas ya no volverá y volarán las innatas decisiones elegidas por cualquier iniciativa de soberanía precaria antes de llenar la nevera del sueldo basado en la ascendencia de números buenos, reivindicados con la subida del éverness de...

Pirefta

Berriz del bérniz o del igualitarismo de un binomio de pastafrola, de una barriovajera cerveza de coral y pus y sangre premenstrual para bebida del régimen del cócktail y las repeticiones del plus ultra como armas de terceros merecimientos hacia la intemperie vigorosa, hacia la alfalfa sin sal que baja de la cama ya vestida con la mortaja, con aquellas cúspides que no conocen el significatis del centello trabajado al límite del grito cabezón, del arresto del cangrejo hembra a sus estancias tranquilas con colillas de porro cotilla, arrugando el cenicero de las dos en punto, mirando la pluma haciendo garabatos de leche sobre la bombacha, enlatada en la esperanza de los cánones de la azalea; sin brillar como aquella concha de oro y olor a novedad de madera y madres de orquídeas, y clases de vivir en la frondosa muda del camarada, y los seísmos que ya tocan sellos y paran de trepar y roer y arrugar las vivencias de mordazas de paja en las mangas cargadas de paciencia en el espacio del espe...