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Kilugdurz

Recuerdos hundidos, de no poder seguir con las promesas de veraneo, de un también ya casi sin ilusión, cansado de las rancias maneras de hacer, del tropical tambor que apagará el jumanji, y las antenas sin dieta, ni el contacto invertido en la tensión de llenar la boca de deberes y buen ejemplo de un atrás acompañado del poder aleatorio, del dictamen de la velocidad vital que amplia el desempleo del sector servicio por una prórroga para varias generaciones para replantear el razonamiento del registro reverente con el miedo de la irregularidad financiada por la protección del foco contingente que atraviesa el punto plus de transparencia y líneas maestras administradas sin los detalles que no cuidan la prespectiva de cualquier dosis del nivel de llevar la puerta a la realidad de no saber del plato que impone la importancia de la futura herencia y la correcta información de mecanismos de aquellas ciertas vacunas anti larvas persiguiendo el parecer perverso, el agarrón del cargo de cartas ...

Beeturia

Misericordias esponjosas, arquitecturas de literatura fantástica para el desafío sin coste, ni aquellas tiendas de nudos que venden preferencias, o descuentos sin horas de distensión de la ansiedad por regresar a la cúspide del garbanzo, del embarazo de cualquier aguja, a punto de cerrar y crear los silencios, la setentena serenata de la carta de bebidas, cóckteles, batidos, cafés, mascarillas, candelas, garlandas, perras de agua, de aquel flojo hablar por hablar que simpatiza con beeturia y lo que no conocen las enfermeras ligeras de los 97 espejos brillantes, sin algunas de las alas de demonio impropio, o macaroon, o masaje verde, o las esencias del písculo, entendidas como menores de edad, como entretenimiento del recuerdo de aquellos días de sequía, sin barba abocada a otra erección pensada por mamar tetas groumet y algo de flores comestibles que se tienen que terminar hoy y las situaciones de salutación, y otra falta de rompedoras voyeur y la locura de otra primavera ochentera, qu...

Efecto mandela

Errónea confabulación, extrema lana, merchandising fotografiado por lo que ni siquiera existe, ni está al alcance de muchas bocas, como tetas y algunas otras golosinas de mujer tubo, esculpidas con la precisión de querer el inmerdiato forniqueo, de perro letal, y miel, y colorines del arco iris para representar el puro éxito, la labia, los quilos de quilómetros y quilombos de la continuación del fin de una terrible era de lo que había en las públicas razones de no saber guiar los falsos recuerdos hacia la ayahuasca verdadera, hacia otros efectos de voz y raudiyos cáusicos, casuales, sugestionados siempre por la rapidez de la pregunta forera en cada espectador oso, o en tiánamen, en gritos encima del hecho de bucear en los tanques del largo rato de entretenimiento y verdades cuánticas arrojadas al universo de origen como para achacar muestras de esperma suelto e iras en el fallo penoso de no acertar y echar la misma idea a perder, con la hipótesis de la criptomnesia, el sesgo del transt...

Udlighed

Gartamirans, udlí, el mar al querer una malandra de garantías para perfeccionar la creencia de poder no perder el rocamora, o la otra becaria informática o secretaria de cabaret abierta de labios boreales para la otra saca de peso, como zona infantil, de vestidor, a la antigua codicia del convivir con las piezas de pizza y vitrinas de victoria, para pasear un casi, un naespa de apenas en los banales escenarios del sexo que deslizan por otros ambientes de lenta muerte autónoma y de lubinas aventureras de mil caballos múltiples y despilfarros con turupíes y tonterías con los juguetes y las masturbaciones, siempre con meseras agraciadas, esperando el agradecimiento de digasto a la parrilla, de la acción del trinitario para frenar el atesbo en las típicas equivalencias de rescatar la alimentación del cómic de constantine de chang y los municipios históricos de velar con la mano gigante del olor a justificación bajo el disgusto que emociona con el entretenimiento de soñar las creencias de o...

Tragtié

Flete, el juego familiar de traer unos sosiegos y tinieblas Y erres sin decir la tartamudez de los inmediatos tanteos volubles sin aquellos dietarios de los veinticinco estúpidos que ya no expresan la resolución de la pelota hacia la plaza del rosonero sashimi desfilando en cualquier rúa de enero, de un gris cordero, existiendo confuso, con la esquina febril, sin sabor a fieles oros de ficción aficionada a señalar el caos viejo, de barrio, protagonizado remotamente por un virrey sin fuerzas en las piernas autobiográficas, por todas las que entran controladas, bailando el sur del lado, que hunde el canto del cambio hacia un control de búsqueda diagonal e impresión manual que interrumpe el futuro de tarde, pasando por la noche anterior, de otro rol de la política de diciembre, del soundtrack pactado con parejas imposibles de la literatura híbrida y el viscolastic en el lugar que se anota sentado, mirando de retomar la bombacha para aproximar el olor hacia el cerebelo izquierdo de otras c...

Opbacen

Debería llegar, llevando xanas a cuestas y apellidos de miles de dólares, por un puñado de combinados y entretenimientos de niños y sensaciones de obviedades desatendiendo el soplo de los frigoríficos de carne sin autopsias de nervios y mañanas legales con antepasados para conceder recuerdos del único perfume que todavía no existe en espiral, todavía no besa el picor del goce, ocupando silenciadores y pastillas de freno y especulaciones de todo tipo, cosas de dentro, bastantes bolsas de helicópteros y soldaditos del dinero sin plástico recordando el peor escenario en el ahora, en cada encontrada trastienda mirando las heridas maquilladas con hierba de unos cuantos modelos de Dior escondidos en el pedido que se liquida picando la elección del contacto de las pasas y los piñones del modo bisoñé, del redondo del delito, con joyas en la cama de bandera y el significado din blanca ni manos de alicientes sobornando aquello que no gusta para que desaparezcan sus recuerdos y traumas y paridas ...

Staklia

Con todo encima de la mesa, y el terraplén del catarro, de la interrupción del corazón revolucionado por el antes del out sin beso ni polvo, por el deatrás que retrata el alguien, el cofre del profesor que aconseja el consenso de apelar las difíciles palabras para rehacer tales vidas de la cuenta del dichoso filtro de parejas y esques de aquella vuelta correcta sin la duda que retiene los detalles de la promesa de aquellas calenturas que ven y hablan de la discreción que desconecta el resumen del libro de la matriz en la línea maginot, en las profundas normas de lana, de un mejor guión de hijos y hojas de laurel y staklias de algún deporte de urales antiguos como culos becarios, de algo chiquitito y un poco de pez tocado por cardizales y manzanilla de poliwhisky y sidra de coñac o chorraera para follar con la trampa de reclinar otra invitación para emerger en el destinatario de la siguiente adquisición con movidas nivel austero tipo krampus con piel de cordero y fluídos en la graciosa ...