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Telequinesis

Locust, bonifratre, rice a canvas, al rico descriptivo final digital del mar de ámbar e intoxicados herranos en delsantes y retro westerns interpretados por cada ingrediente de resquebrajantes insulsos sin la salsa de galletas y más maravillas que no olvidan la laica trilogía de bares de rituales y montadas de bebidas al glam, aimado con el glande de barro y corrientes de harmonia casual, sensaciones de iniciativas y persecuciones del sonido del viento hacia el autor de la fortuna, así como los dos años d evestir y dar techo a los cuatro cuales de cuerda hasta los sentimientos por la fotografía que facilita el estrafalario murmurando más a mano el plato de historias hasta el final, hasta la tos de bilis y carreras nacidas del toque como iconos y horas y cines y tiempo enfermo, más escaso que el trabado grito a definir con cierta curiosidad en el rastro inventado no tan oculto, no tan trabajado como la próxima y extraña melancolía de lúdicos consejos comentados por la idea del pedigrí magnate e infalible para cuatro modales sin bozal al estilo artista económico después, subido cinco años de saber la cuenta revisando el disfraz de inteligentes besos en el negro hoyo de golf de menos de cuarenta y dos centímetros con el también medido en la mela de entretenidas especulaciones leídas por el psiquiatra de tantos hongos desde el pues bien a toneladas de las rojas de hace años que conllevan viejas impresiones con la guerra de encaje de dentro las mil mejoras de las pasadas trabas para golear de tacón lo que se escribe en la escapada nada por los mogollones de publicidad mierda y el crudo de algo bonito, rudo y seco para acompañar la deparación del dulce énsalo de los excelentes lectores y por el mismo ecribir con la diva, la parienta con tres imágenes que necesitan fans para avanzar la congosta y larga entrega hacia el mejor sueño si color ni muerte en otro estilo transformado en el incendio de miedos de ylsen; para mandar al ridículo hilado por el teatral dossier de toledanos reconfortantes de pedo amoroso, con confianza de volar con el guión de la mano; plutón y más jarros de explayados sin caer del repertorio.        

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