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Bingo wings

Alitas de bingo, sharma, jarana, acumulada en la mácula, o en el revés del adiós, entre el cuando y las lavanderías con provectos de secado y un montón de distopías para llenar la nuez del pollo en responder a los adentros con fibrosis o mitosis macrobiótica o olor a tabasco de ducados, del templo del sexo incondicional con el único guante y las mantas, y el cedido alquiler del simple juicio como inmensidad sin aquellos orgasmos que cierran a las cinco con horas extras y cafés, diseños de visiones necesarias para cada vuelta en madre, en un legado de dos mil volúmenes que avanzan las hormas de otra vié, como la rúa de ratas y presentaciones del combustible en compostaje y algunos tipos de sustituciones de la obsesión por las mismas visicitudes del kurakampakoa más erótico que el ridículo de los años de miedo al lado de las alocadas vaginas que entretienen la llama y cosquilleo, o fin de alas y recelos, y repollos para alimentar pingüinos siendo el último esfuerzo, o el vicio, o las sectas de patio, de sensaciones reconocidas por cada voz de purpurina histérica, recordando las finitas admiraciones hacia el histerismo de bestias y asadores, y tres tiendecillas de enanos negros y dientes rotas por las peleas y auras del viento, del frustrante polvo único que no abraza el presente ni se riñe contra mareas y discusiones con el índigo de la sabiduría, con las repeticiones a la plaza del macramé marcado por las puplias en trece carambolas del destino para apaciguar los dotes del frío en los tiernos abruptos mitotes que no se acuerdan de lo que querían aportar en la última perenne dedicación de volar e irse del córpore a bailar con el caballo a las jotas y sotas y matarratas de nadie, del fin del olivo con cada sosota, y las alpiñas y los apliques del desarrollo que ahora viene para acordar que era el plural del palabro, de las zarduñas con formas forenses de aguilas y renacuajos con simples peticiones de mano en las encrucijadas hacia más o menos especies de únicos temas con poco flequillo de peluquín engominado con licor de huevo o otras letras de vivencias añadidas a la sopa de pastor.      

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