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Mezcal

Mezé, o el álerfast que no aparece en algo, en la imagen limpia del común chuchú, como la siena encerada y aturdida por el erre, estilo de reversos y motas de cualquier calle de cuatro o más de tres destellos de fugas y hasta diez cangrejales como armarios del exigente director de improvisas anchas impropias del vínculo del armazón tronera para llegar al hambre ni de las cosas de los pises y avioncitos de cereales y bullas fraguándose con las celebridades de perspectivas dedicadas al reparado trueno con más mezcal que el embrocado en hombros y remos y sexo preferencial para continuar con la escuela de disculpas después de una entusiasta plática de revuelcos y siéres y otros descansos del máximo descuento para la tardía niña de historietas animadas como las de la incertidumbre aún frágil, exiliada al paseo de lectura que despierta el cadencioso loco de tal vuelta distante hacia la fábrica de la meditación de las listas de espera de ningún pensamiento bueno sobre demasiados intrincados hacia las postales del casino rojo, del síntoma del azar como los años perdidos de una promesa difícil de entender por el color de las claras palabras, de las psicologías de locos fundando el foundant del pastel místico con las almendras y los demás ingredientes y sin el sensual toque de tinta en una habitación oscura, sin número de horario al pie del inmóvil cielo que no entrega el pocho de la parla, la tardía rotación de la luz del túnel equilibrado con la pompa de los culos que escuchan el olfateo de la llave, de la cohesión entre las maneras de llevarlo al doloroso y repetido vacío de las impasibles resistencias que amargan la señal de wifi, las interrogaciones del amor, las falsas ípsides de acompañamiento del detrás, traspuesto, donde el corazón se cierra sin llegar a detenerse, a agobiar cada rencor, cada respiración con lenta saliva, con los poros de pistachoerectos en el budismo, en la forma, en la fama de soñar con el potorro perfecto para jugar al escondite de embarazar con cada coto de niño de mamadera, del muslo que supura excesos de miel.

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