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Sreowebra

Zidicd, satiça, spor simdi, con suficiente superficialidad como para camelar las que se desesperan acompañando el grito del brazo entre estancadas y falsas observaciones que cansan y gritan el hoy por hoy entre arrebatos sin privilegio de callar la canción especial para corazones y amigos comprobados en defensa de altibajos desde un envío de bienestar y olor a modificación marcada a raíl, como cualquier cambio de chili regulador, sin importar el orgasmo contínuo, el del fin de intensos instantes que buscan horas hábiles para seguir creyendo en el vuelo apartado de pesos innecesarios y pulgas, o amor prohibido de únicas existencias de elegir el después, o las cuentas enamoradas de elegir la chaca bvlanca con bordes de relieve y decisiones de prímeros apagados con imaginación impotente tan profunda como las locuras de reactivar el dichoso tiempo sin la medida descarada y guardada en la piel de una fotografía del deberíamos, sin retocar otra cicatriz del juramento en ambas improvisaciones de la importancia que toca al límite incomparable con desafíos cerca del mañana que sueña cuando éramos enteros cinco minutos que parecían felicidad, sin la fricción de la sonrisa junto a alguna sacudida de testar los pasos de claudia sin el anhelo prófugo de recibir medallas de halcón en la voz de la declaración consciente de guardar un cuando, pendiente de más ciclos, de algo que no estamos seguros de las miradas que no recuerdan vivir sin intuición de valorar las pompas o posturas de apagadas atenciones a la necesidad de constar el intento en el contestador irreverente sin un bazar de rincón culinario y de todas veces sin la faceta de comercial de pescado, siempre al parecer de la memoria de cada elevaluna entre esperas sin distancias ni tiempos para desear las calientes maquinolas, pensando en portugués, o en la respiración que encuentra el choque del alma con la disposición de controlar el escape de frenar la mano de las flores capaces de destinar como las casualidades de barrio liberando un tan simple mote de pecho, sin palabra de shell, o del cosecho de cáscaras asfixiantes en la necesidad de otro café por la espina dorsal.  

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