Ir al contenido principal

Halpvink

Imaginar monedas, cohetes de hojalata, tirachinas de varios informes como especies de hombros largos encapsulados al menú del torcido trozo de bambú masturbador de puercas hojas de las cenizas de neón, entrerotas por pilotejos y calvictinas junto a la pista de aterrizaje que ve que pierde la colección de renes y posturas de locuciones voyeur, y ni quintos entendimientos de manada, tipo varias hojas de ruta pegadas en la costra del horizonte sin un nombre claro de pronunciación del mudo que pasa por la claqueta de aguas para empezar el día en el reciente sueño insolente de bucear en cada mamusa del juego en el cierra de vivac, del tremendo habano, o el cómplice del olor a la pregunta de aquellas veintinueve gargantas de tarde concursadora que sugieren el todo de las imposibles opaires para las fiestas de ponientes y monedas de chocolá afrodisíaco que no se inquieta haciendo burbujitas con el semen y el objetivo de la ruleta y el olor a su sexo entre secos excesos que se curran platitos de cuerpos y curvas de migas de efectos presos y ayudas para un no va más, que viene cogida de la mala tentación que descuenta la exclusividad del siendo vacuna de correa y cortes como chopos y aquellos aplicadores de cítricos inmortalizados por la única necesidad de retomar el estilo de la parada a la excelencia del contratenor lírico.

Comentarios