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Ulisa


Casi una sosías sofocante, un relato de la creación adyacente, pezones erectos , curvas, baches, velocidad a ritmo delgamed y dudas también por pena y sierra de caras internas pegadas a las partes dos y cuatro de las siguientes series teñidas de toses y ruiditos genitales del perro boca abajo con la esperanza de encontrar el ya para afrontar comparaciones y tutorías arropadas por los 29 sexos e polvos, bragas, corridas, hijos familiares, singles, pedos, premisas comunes, amantes de barcos y miniaturas de cerca enterita de zarzamoras y playas que queman y pintan ojitos llenos de morbo y fotos del evento lerón cleopatra requetebuena atacama parecida a esa buena suerte que me acompaña a la otra cocina, al tempo mejore vosé y los retales para recordar un mundo fantástico y dueños bárbaros, trotamú y gominolas y Banana Split's; pocos datos, pesadas trenzas, faldas, empanadas de colores grisáceos y sabáceos enblanquecidos por el ostento fulano, una motonera épica por una esteta cualquiera de la joven lativa y todavía embarazada de cuatro peores angústias y niños de pollos al este de Harward. Suma y resta su trayectoria, puntuaciones de bragas, de textos verbosos y confusos, fragancias ficticias, Ulisas sin descanso precozmente perfiladas por un vaso de cognac francés, ferocidades supuestas, travíos del no acordarse del momento de ahora y acordarse más otra veis del ayer en fundidos sueños ansiosos por tener aquello que no llega, ni sexo, ni carátulas astrales; y casi todos los personajes centrales estan ahí comprendiendo, escuchando una vida más rica, haciendo posible lo imposible, secando lágrimas que gotean como el esperma de una ballena blanca, embarazando la vida de recuerdos y actores famosos y teosofías para no pensar en Ulisa Martinelli y hacerlo en el prisionero viaje del faudo.

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