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Papel puchea

Cuché, estucado, de demás mesoterios o serosos y curiosos secretos como dorel en el mercado de pucheas y ambiciones como si se solapasen los trabucos del gusto para futuras algas de patio del color de las palabras mal lloradas del entonado malabar de cerillas y darlas y boletus como cualquier garlanda o noche, o estrada de adoquines y mirillas observando cualquier error al lado del paraíso, de marzo, o mayo, o primavera, u otoño desde el sí quiero arrollador con mayúscula y centro de flores incluído al salón del western cazando lémures y tórtoras, menos de poco gatillo que no tendrá la pólvora para un polvo más y para dudas que parten de la intranquilidad de no poder tocar la vida con las yemas de la epilepsia peinadora del vestido de tergal del discrecional martes en adelante, o de más papel para letrar en plumilla sigilosa, de cualquier dilación o convicción concreta de cortometrajes sin vidas de merceres y saludables prisas y correas para robos y glávadas de las más vulgares, o algunas queridas de aniversario, de cualquier quinta tos de tonto después del aniversario del péntimo despeinado en el árido vender de adusto objetado y roco como pálidas náuseas de papel puchea, de cualquier chica mona de oficina, como secretaria cachonda y cuidada por las tardes, por los lustros, por las enfermeras ambulantes sin ambulatorias piscinas en tres literas del pretendiente mitólogo como cazador del vago tal vez de preceptos y autobioguías rebeldes por toda la escozor corporal con alergias y eruptos de mediotiempo en cualquier resfrío de paciencia por el bien heredado con mecánicos y discordia de un tanto también, o dos mañanas en borrador, sin libro de detalles y cuentas y huídas al mejor paralizado de cerebro hasta pija de dentritas drenando sangre yolores de bota delante el calastro del lentísimo oro y de la angústia de no poder venir con el viento de la vida agarrado a las oscuras dependencias de las distancias que parten de una fundamental adjudicación de la trascendida válvula de mecano recordando la cronología de los sucesos y de las pesadillas que todavía aparecen en material que reaparece de otro dedal del horizonte nunca visto aún de áureolas y auras parecidos a la niza de iglesias y plácidas tardes dentro de la percepción del luto del pisto casacbel venido de concursode costumbres para llegar al tabaco.   

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