Ir al contenido principal

Diaíl

Carriles del dial diario, con unas garazas frías de animal y pieles de la misma ferocidad que la caritativa expresión de un cubo de amigos olvidados en tetas y ganglios linfáticos entre diail y vitaminas enviagradas en genéticas de retratos y galenas para galletas y corderos como pisando un rumbo hacia las que dependen del loco beso al clítoris imaginando la marra del lado de la fuerza generada por las rígidas ramas torpes de asambleas y furias del tabú cohibido de no ser las más que cantan por cada andar del ecosistema de ferné, o del freno, de la herradura heráldica, con los mulos a la cuesta de otro cliché héroe de las musas, como empresa de vacaciones, y hasta con aparcamiento del propio cuerpo de la web de citas y tambaleos y tamales con dátiles y ruiseñores fornicando con la imaginación dedal, alpenkraft, einhell en la salutación del suspiro con últimos orgasmos maestros de rogar o elegir entre si elixires o ródares raros de recepción abierta de piernas y chochos clonados con corbatas y corvinas de ratas y tazones de girasol y musgo, o para hablar del final del día  en clave de jazz, u ópera prima de órganos y más que el no de máscaras en un norte de nuevas ilusiones de ilustración del aborto abstracto, y unas vistas impresionantes para entender especulaciones y misterios del tema años sin después, y ni la sangre que no cala en la novena nuova, o las cojas condiciones de consciencia aparcada en cada tebeo de adultos de siete diales de televisión, o entre las mejores partes adictas a ofertas reabiertas realmente a algo de casa, o con el contínuo container de bombachas vintage de colorines y más azulejos como de moldear galletas de gatos ladrando las excesivas siguientes casacas sin cáscaras, ni los datos del big, pero hotel de data y playa para irrigar el escaparate de exhibición.

Comentarios