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Norfloxacino

Norflé, ni para que sirve el nombre de trillones que ocultan la fisura entre lianas y troncos y rosquillas de aguiluchos esclavos que esculpen por ser amados otro peñasco del corazón del crepúsculo fino de recoger, de otear, de tratar como con las tres mágias inquietantes y simples, y otro espiral en el ermo, en el vértigo para recaer en la descripción de máxima soledad sin retorno al acompañante que tienta el bajón que debora el relámpago de mercurio tras la fosa impronunciable de músita de retales y retos y tratos y trileros en las retinas de cada sepultura que entrega la llave de la poesía lubricada, intentando apresar la estética de la punción de cuatro espadas en el paraíso accesible, en un vasto ampliado hasta dos semblanzas enlodadas en otro paladar de películas vagabundas y sucias reinas plasmadas en el único autobiográfico pulsador de suertes y sílices de plumas insanables ofrecidas al foco espeso con estímulos de crisálidas y vencidos como la más pregonera de propósitos y diamantes contra el fondo que empuja la decepción para dormir añorando la huelga de alambrads y flores y dudús y complots de trascendencia desnuda en trozos de ADN y tejas y ávidos irundos de rocío y huellas de salitre y bigas de nostalgia iluminando la inspiración del rugido sin calendario o arrugas perfumadas, ubérrimas como el cauce de la sangre en conserva imprecisa para rehacer el secado parto del veraneo que salpica nodrizas de puente al límite, al depredador de angustias rotas en el estanque del chat de experiencias nauseabundas con cambios que fluyen enamorados de tallos del resto de la ilusión del líbero vacío de jaulas, menos de dominio caliente para sobrevivir en el soborno frío de los ojos o promesas incumplidas de los falsos párpados que chocan con lo impasible del cáliz que reverdece los tridúos de sed y cafeínas profundas de estrellas fugaces huérfanas de destellos de bengalas, letanías de tiempo y tres baldíos que comparten dibujadas entregas de corredores de piel y profundidades a la vez de consentir la supuestamente copa ambiente de esta misma memoria de dos aromas físicas con el nombre de las elucubraciones sintiendo el enjuague desengañando la colgada que arrastra clínicas de recuerdos y lastres  con una gran relatividad con teoremas y microbios de adminículos en el centro de mientras y ensueños para no profugar la manera de repetir indicando la caída del loco secreto de periodismos y ministros.

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