Ir al contenido principal

Nienugnif

Haraganes, sólo lo que bastaría paraningunear dunas y bosques, y larvas de pasteleos y tertulias de revisión actualizada y suscrita en sánserif sensible al demediado prometido, en los silestones demagogos por omisión del primigenio inferior al segundo salus, dedal de nián, incorporando escribidores al textil, a los cultos de huellas, a la muestra de semen sacada con las manos de las turbas esperpénticas y cofias y niapátias en la página de los acontecimientos y miedos al enorme asno sin varias características que diseñan la priesbiterina cabeza de repollo en blanco, sin las demandas de la presentación moderna para las vertientes sobre la fase ciega de analepsis y canales y miradas al retrete encenizado con harina y recuerdos de los patios andaluces que hacen bailar los desparpajos de la musa que todavía no está definida para el progreso de la córnea como el desdel poseído como piojo o limbre pijo, o las impotencias, algo más que el aspecto del tanto, de la transcendencia tanto calificada como maleta fría de la muerte defectuosa que da forma a la inteligencia repetitiva que colapsa anónimos cautivados por algo que no acepta otras maneras de perseguirse estrangulando culpas e intolerancias de racimos, de inertes aproximados al dolor de la próxima pérdida del extraño reencuentro entre cuentos y algos que cocinan más cocochas que el estribillo del pijama incompleto como aquel papalote de cada personaje volador, de cada ausencia en los predecibles que se interponen en cualquier ausencia que sigue sin aquellas palabras, ni gente ineluctable, ni los libros de infierno palpable que superan la sopa, los lechones regalados analmente como ópera que entrega la figurativa onírica al todo por todo amando la morada red de sinecdóquicos retomados del caparazón de algunos que tanto conciernen del dicho apretado con imposición e inagotables modernizadores de frecuente blanca dormida en los preponderados presupuestos y coda de tedio resultona e insidiosa para mamar, para el pozo del poeta final y hasta en cormoranes de papel, o a partir del vaolr rítmico del parto del escándalo atravesado por el sindicalismo de niño estilístico que ama la posibilidad de repensar la duda de la misma senda previa al tembleque volcado a un vasallo esencial de especies de mitos que se asimisman al poder castrante enmedio de la complejidad de la especulación que sitúa dialoguismo acerca del polifónico anclado a la hibridez.    

Comentarios

Entradas populares de este blog

Feta

Beyaz peynir may be added varying przed tulancingo y trucos de pastelitos de espinacas y feta, entrantes, primeros platos, segundos platos, graffado queijo solo de letete foi contem gordura por cento alcroco, la piedra, la blanca salmena, gritos, llaves, risas, bocadillitos de tocos de mizo, chocos, moho, tatar de peluche, tártar, motivos, nacimientos, afarolados con acqua di gio, presidentes de ses españoles, prestaciones, préstamos hipotecarios, cosas, tatareos, chicharachones, pasos en reinvenciones y musas y moscas abusivas, fetas, pestes, rillos, décadas, foggias, focaccias, stracciatellas, gelatos, creamsoups, desigualdades, fugas, flanes, taines, cosas cool, petúnias, cloacas, viagra, spam, beyaz peynir, jamones, naftalinas, felaciones, mamaderas de madera, lobeznos, fetas, alls desu shima itte, y preguntas también, períodos irritantes, ketchup, boleznos, miradas bien cerradas, ambiguas al extremo rondo, pelotas acá y allá, delirios, pelotas, pastas darrospide, pasas, melones, f...

Macanudo con B larga

Cuelgan costumbres, carteles en la sala de espera de cada señorita atlántica sobre el gresite o el mármol vecinal, ancho de noventa en pequeños espacios libres dentro del baño completamente rojo, hinchado, coli, de Nara por ahí con caipirinhas y sadades de bossa nova y tres mil personas más segun cálculos, y calquetas amarillas sin mayor reflexión de metales y objetos opacos de tres partes impresionantes y grifos como los demás cantares y pensares y algunos de los impresionantes plasmadores de imágenes neurtras, limpias de sudores puestas para el golpecito final, luego aceite, sal, vinagre, ensaladilla rusa, saitán, queso, gazpacho, cotonetes como teloneros emisores hasta el sinfín de palabras raras y delirios ambulantes, emulgentes, a veces persianas risueñas y sueños que cuentan Tullios y batallitas de niños, de niñatos rugientes de cóleras y tripiteos hechos a mano, sólo que con algunas coreografías de más, y compañias publicitarias que se deberian de detener pero no, hoy no cenan v...

Pitilingorri

Pitis, o lingus con salsa de pasajeros y barazares casi embarazadas de brazalete, o informatizadas con el chip de conocerse e imitar las guarradas en cada pitilingorri o cerros volcados en una galleta aislada y encajada para el sabor rozado de madrugada con fruta de temporada o bosquejos o huellas del otro telele que sigue juzgando con el sentido negativo, con las oscuras y blanquecinas iniciales del todo, de aislar coleccionistas de silencios y rechazos por parte de adosadas lagunas y quizás calles o terrazas de cafés, de horchateras soluciones para no salivar con los cuartos, con cada desorden de verbos, adjetivos, sustantivos y promesas para el glande, para volver a rugir como semental, como cereales sin conocedor de anticuarios que sobreviven definitivamente para dialogar con el amor de volver a doblar la picha sin tijeras, ni la cabezada pop, ni la evolución del nini takami, del otro tatami de rosas y pajaritos fúcsiasfornicando en el hostel reservado especialmente para futuras ...