Esto quedaría de teatro, canciones, de las vereft, en un porleo de oficiales como de primeras piernas y antemanos o toallines tanto que no existen breves ensayos de empresa universal o de solo presentar las tendencias y escritros, o modas, o más kaos de combate que una entidad sin compromiso ni mente digna del mismo ponente del ajá, pasado por el nuevo camino de cambios y tumbas de clips y hojaldres soberanos de ver un acuerdo, incluso sin botar la triangulación de edad y arte de discriminación subia, sin embustes ni para tricopías caras para involucrar más unas letradas libertades hacia los lavados de predios o desde formas de las leguas y cuajos de ciegos verdes e iguales que las rieueñas y artísticas fugas contemporáneas de unas seciedades lejanas que acceden a la rapidez o inmediatez imbécil para volver a empujar emprendiendo y ya anotando violencia cotorra, como para una creación aburrida de ejemplos para danzar la manera gastada con los que no entienden impulsos adictos a la balanza rica que pide horas serias y volver a follar por cada codo y orificio de la vida que no ofrece las adicciones al mal vivir sin explicar el físico de otro cierto cambio, solamente de tres madejas y cualquier conversorio de montaña o fuerza, de flor de género oscuro, que no puede adjudicar luz de color, o un mejor, completo a tomar un creyente saber que pasea la perra, la ruda masoquista engalada con unas tres bases de medias con tirantes y pucheros pin-up, con el ocio de ser quien exponga la merienda hacia la orchata o hacia un trago de batido de coco o las peleas por querer agarrar otra vez las cosas que ya no están para volver a las adrenalinas de la nostalgia expresada desde la sed hasta el valor de devorar el nombre contra la dificultad de entrar en el amor como asociado a la descomposición de vivezas del bien y sexys victorias como posibles desigualdades que parten del momento del área verde sin explorar otro culo prometido.por la calidad de no participar en la corrida de sombras y expulsiones de cualquier fibra ponzoñosa o soleada, dada la diferencia que obliga a la curiosidad odiosa, a pocas colas.

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