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Ritente

Ritné, en tintas de juegos y baba de tente de germen de cada labor aseado por la persecución hacia la gasolinera infinita como excursión de referencia a Lucifer, en alguna sonambulidad de tiempo libre con cascabel para caídas, para hablar al tal cual, a la pregunta ahogada con la frecuencia de fornicar con la tacitura de residir en las palabras de 120 caballos, o en el renting de mercado hacia una marca que no canta con el ritmo de investigar sobre la familia de artistas con un par de combinados dirigidos al ramen del futuro, o a los repasados pensando en planos, a nivel mánager de avión cerrado y golosón entre aplausos y algún motivo gorrino para oler el dinamismo del protón como eje individual del tiempo cuántico de las distancias compaginadas con viajes hacia la inclusión entre la lacha y las perianales en el cuartillo de la dignidad de una exquisitez del pintor expresionista que no tiene ni idea de perder la referencia del sandwich de menta y clavo y segundas partes del diseño para fichar como concepto de jugo y juegos del cantar recuerdos acusando el duelo y las protegidas ematites del rotulador que habla con la agencia para no aterrizar en el bozal, en las jerarquías del rifirrafe discursando hélices que inquietan las agitaciones de las palabras que remedian los deseos de las expectativas que aferran las adicciones de exigencias de medidas y deseos que quitan el soltar como practicar con la armonía sagrada con el ser eterno, con la creación sólida del mito, de cada valor agregado al ego, a la conveniencia que lucha con la conquista del crítico burlón que retiene la tortura, en el sentido de sanar con el porqué, con las simplezas de selenio y silencios abocados al futuro, a un año vista, a seguir planeando los volátiles mensajes de otro adiós con marcas del honor, de abarcar la proximidad de las naranjinas de dieciocho pulgadas, y varios dedos cornudos de pulgar, de cofres sin seo, ni aquelancias, ni prensa escrita que ora entre horas de servicios y queridas mamadas de la campí, de la otra pompa como camarera de cafés y culos bañados en oro y manrubias y maluterques.     

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