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Hripsime

Clara marca política, o de rechazo, o de histeria, o de testosterona, o de macarrones boloñesa, o la fiel, de otro coito con lo desconocido, con la aterciopelada banda de verdades y más soledad que en el anterior registro de la otra vida que arreglará los diestros difterios de los mediocres años buscando volar, buscando la luz del asesino de deseos y leyendas ilegales e incumplidas por la parte que no toca ni se folla a la mente agitada de los mezquinos pensamientos obesos que delatan los hilos conductores de las emociones y la buscan, justamente para estabilizar el dúo de enekos y fáciles respuestas que la convierten en oytro martes creado por la infámia corriente de gases y frutas putrefactas seguidas de la sonora radio enlatada como otra sordina de enchufe de extras y doradas pagas que dictan la hora y el segundo del destino para abrir otra vez la gana, la xela de chupar mamaderas muertas y diferentes del cómo, sin el rostro claro para juzgar el gusto del consumido por la visión de niño, de ave capaz de lo liviano y menos agónico que un crónico síntoma de curiosos aforismos y rutas de adolescentes y envenenados porfolios de cartas y cajeras y suburbanísticas repobladas de estupros sin la trágica banda francesa que recuerda al enérgico con tintes y parafarnalias del considerado foco de sangre de pago a otra similitud de la edición de visceras vírgenes que pasan por el témpulo del denso geográfico entre los sonidos variados y los influenciados por los amantes del éxito de la resaca púrpura y densa que alimenta la fe y se ceba con el freno del día, con las rojas manchas que iluminan otras negras, más dos honestas ganas de volver a amar la abusada por la pieza de tarta de encaje; o las siempre conexiones que regalan los dentros incitados por las fuerzas que combinan tempos con pericias de pérnicas aparte y perchas y chirriantes y desgarrados blues que avecinan la proyección del decretado texto y cúmulos de borrosos abandonos, nacidos del colegio, de otro intenso pero en breve escarmenado de respeto sin que la poción del ruido tenga paciencia para formar otra página paralela a la primera promoción del participio.

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